lunes, diciembre 26, 2005

SE VIENE MARTIN




MARTIN es un proyecto.
Ronda desde hace tiempo. Pero ahora, gracias a la colaboración de mi socia y el gentil auspicio del Fondo de Fomento Audiovisual, el guión se hará realidad.
Así es. Sacamos un Fondo para el desarrollo de un guión de largometraje de ficción.

La idea parece simple. Va más o menos así: Adaptar el clásico de Alberto Blest Gana, "Martín Rivas", que debe ser una de las obras de ficción más populares y más presentes en la memoria colectiva nacional, y ambientarlo en los años 80.

MARTIN es un joven del norte, que luego de perder a su padre, se viene a vivir a Santiago para estudiar Derecho y hacer poder sacar adelante a su familia. Corren mediados de los 80, y sus intenciones de dedicarse sólo a estudiar, se verán alteradas.
Primero, por conocer a Leonor, una joven estudiante de periodismo, hija de un viejo amigo de su padre que lo ayudó a entrar a la Universidad.
Y luego, por su amistad con Rafael, un joven algo mayor, que está metido en el movimiento estudiantil, y que terminará involucrando a Martín mucho más de lo que nunca imaginó.

Hay una adaptación que mantiene las ideas centrales de la novela. Me gusta la idea de que hay cosas que no han cambiado. Que existían en 1850, en 1985 y ahora también. El arribismo, las diferencias sociales, las dificultades de un amor entre clases sociales distintas (sí, claes sociales, que susto, todavía existen), la necesidad o inevitabilidad del compromiso, la adaptación, el idealismo. En fin.

Eso es. Hay mucho que hacer todavía.

MARTIN : "Hay cosas por las que vale la pena luchar"...

lunes, diciembre 19, 2005

EL VERDADERO KING KONG


Puede que el mito tenga algo de verdad. Quizás las leyendas de gorilas gigantes que inspiraron el mono más famoso del cine, tengan relación con un ser que midió casi 4 metros de lato y pesaba media tonelada. Se trata del Gigantophithecus, que convivió con los primero habitantes de la actual China hace casi un millón de años.

Aunque las primeras pruebas de su existencia datan de 1935 (cuando el paleontólogo holandés G.H. Von Koenigswald descubrió una muela amarillenta entre los “huesos del dragón” que se vendían en una farmacia de Hong Kong), hace poco se pudo determinar la fecha de los fósiles según informó el doctor Jack Rink, de la Universidad McMaster, de Ontario (Canadá).

"Era la pieza que faltaba en el puzzle, determinar que estos primates realmente coexistieron con humanos en una época en la que éstos estaban viviendo cambios gigantescos", dijo Rink. Los estudios revelan que el Gigantopithecus era un herbívoro, que consumía principalmente bambú. Su ciclo biológico era de entre 20 y 70 años y se habría extinguido hace 500 mil años.

Al probarse la existencia del Gigantopitehcus, han surgido diversas teorías que dice que estos enormes simios del sur de China serían la explicación de mitos como el Yeti (o “Abominable Hombre de las Nieves”) del Himalaya y –tras emigrar a América vía el estrecho de Bering-, también del Sasquatch o “Pie Grande”.

KING KONG


KING KONG

El “King Kong” original es una de las grandes películas de todos los tiempos. Hacer un remake (después de la horrorosa versión de Dino De Laurentis), era una empresa arriesgada. En especial para un director como Peter Jackson que viene de hacer esa epopeya fantástica que consiguió fanatismos, éxito de taquilla, el aplauso de la crítica y premios Oscar a montones. Tras la trilogía de El Señor de los Anillos, parecía difícil lograr mantener el nivel. Y lo hace adaptando una obra mítica del cine fantástico, un icono del cine. Jackson se supera a sí mismo, realizando una película monumental en el amplio sentido de la palabra.

Jackson logra lo más difícil, mantener el halo de romanticismo y magia onírica del film original al que rinde tributo respetuosamente (este es la película que lo convirtió en cineasta), y hacerlo crecer en todas direcciones, profundizando los personajes, magnificando la historia y poniendo además toda la espectacularidad de la técnica actual, sin hacerle perder consistencia.

“King Kong” es un gigante. Un ejemplo de lo grandioso que puede ser el cine como aventura, como espectáculo, como pieza artística y de entretenimiento. No hay desperdicio en las tres horas que dura la saga. Jackson se toma su tiempo y espera más de una hora en hacer aparecer al gorila. Y no molesta. No aburre.

Manteniendo la línea argumental del film original (realizado en 1933 por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack), la cinta esytá ambientada en los años 30, en plena era la Depresión. La cinta abre con un fresco de la época, con la gente durmiendo en la calle y con la protagonista, Ann Darrow (Naomi Watts), como una actriz que queda cesante como una víctima más de la dura crisis económica. El azar hará que sea elegida por el megalómano cineasta Carl Denham (Jack Black) para protagonizar una delirante empresa cinematográfica. Mezcla de Merian C. Cooper y Orson Welles, Denham está obsesionado con ir a filmar a una misteriosa isla de la que tiene un mapa, y lo hace a pesar de la negativa del estudio.
El director aprovecha de desarrollar detenidamente a sus personajes, que incluyen además al guionista Jack Driscoll (Adrian Brody), otro participante forzado de esta aventura, que debe escribir un guión sobre la marcha. Al llegar a la isla Calavera, se toparán con un mundo perdido en el tiempo, donde son atacados por una fiera raza de aborígenes caníbales (en una de las secuencias terroríficas del film) y luego Ann raptada para ser ofrecida como víctima ritual al poderoso rey Kong.
Al igual que en film original, tanto el grupo de rescate como el propio simio, deben enfrentar a una serie de dinosaurios, en un derroche de efectos visuales que dejan a Jurassic Park como circo pobre. En este segundo tercio del film, la acción no tiene respiro, las secuencias son espectaculares, vibrantes y tiene emoción, en especial cuando comienza a desarrollarse la especial conexión entre Ann y Kong, ambos unos sobrevivientes.
La tercera parte, con Kong suelto en Maniatan, no pierde tensión, y aunque no hay la montaña rusa que logra en la isla (la secuencia de la estampida de brontosaurios llega a ser excesiva), tiene momentos poéticos (Kong y Ann en las aguas congeladas de la laguna de Central Park) y un clímax sencillamente sobrecogedor.
En las escenas de Kong siendo atacado sobre la cima del Empire State, el director hace gala de todo su talento al recrear una escena que forma parte del inconsciente colectivo, en un momento único. Y donde a pesar de tener en la pantalla solo elementos creados por computadora (Kong, los biplanos, Nueva York de los años 30), es capaz de mantener el suspenso, el dramatismo y la emoción en todo momento.
Peter Jackson ha realizado una obra maestra del cine espectáculo. Una poderosa pieza visual, inspiradísima, que trasciende más allá de sus referentes originales o de género, de su contexto comercial y de los elementos de marketing que nos tendrán saturados con tanto gorila. Y que lo sitúa a la cabeza de los grandes contadores de historias del cine actual.

KING KONG. Estados Unidos, 2005. Dir: Peter Jackson. Con: Naomi watts, Adrian Brody, Jack Black, Jamie Bell, Andy Serkis.

PAPA MONO


King Kong, hoy resucitado en plan de titánica súper producción por Peter Jackson, es uno de los mitos más poderosos del cine. La bestia que rapta a la bella y huye por los rascacielos de Nueva York es uno de esos momentos epifánicos de la pantalla grande. Y aunque todos saben que el gorila gigante muere tirado en pleno Manhattan, está más vivo que nunca.


Son muchos los teóricos del cine que a lo largo de la historia del Séptimo Arte han destacado la analogía entre el cine y los sueños. Y el estudioso de la cultura de masas, Roman Gubern hace hincapié que de ahí que en la pantalla, como en la experiencia onírica, lo insólito, lo ilógico y la violación de las leyes naturales resulten perfectamente aceptables. Sólo por eso, “nadie cuestiona en una sala de cine la aberración zoológica llamada King Kong ni el que, entre millones de ventanas que hay en Nueva York, el gorila gigante acierte sin esfuerzo a localizar aquélla de la habitación en que se haya su amada”.

Y el crítico argentino Diego Curubeto en su libro “Cine Bizarro” dice que “la imagen de la diminuta Fay Wray siendo atrapada, desvestida y olfateada por el simio gigante es una de las más bizarras pasiones jamás imaginada: la idea del mono monstruoso enamorado de la rubia gigante es absolutamente absurda, pero evidentemente logró tocar algún resorte oculto en la mente de millones de espectadores, convirtiendo a King Kong en una de las películas más famosas de la historia del cine”.

Como sea. Aquella película de 1933, que hoy recrea fastuosamente Peter Jackson, como si hacer la trilogía de “El señor de los anillos” no fuera suficiente, es uno de los grandes iconos del cine mundial. Un clásico convertido en pedazo de cultura pop. En un mito que trasciende la pantalla y se posiciona en recónditos terrenos entre el sueño, el inconsciente y la memoria colectiva, provocando temor, excitación y otros múltiples estímulos sicológicos.

LA BESTIA SUELTA

Algo hay en la presencia de estos animales fascinantes, tan semejantes al ser humano. Antes de su descubrimiento (relativamente reciente para la zoología, en 1902), cundían los terribles relatos y las leyendas sobre un ser medio hombre y medio simio que raptaba mujeres en la profundidades de Africa. Y otros mitos orientales hablan de un mono gigante que habría dado origen a la historia de King Kong y que han resultado tener un origen científico (ver recuadro). Como sea, la fascinación y el temor del animal más parecido al hombre, están conectados a la idea del salvajismo que hace tan poco abandonamos (¿lo hicimos?), cuando definitivamente nos bajamos de los árboles y comenzamos a caminar erguidos hace unos cuantos millones de años.

El escritor cubano Guillermo Cabrera Infante dice que Kina Kong es “una de las películas más fascinantes, inolvidables y bellas de la historia del cine”, y que junto con el cuento de Edgar Allan Poe “Los crímenes de la calle Morgue”, es la “creadora del mito del animal poderoso y cercano al hombre que viene de la selva a poblar las pesadillas de una gran ciudad”.

Esas conexiones son las que debe haber tocado el film realizado en 1933 por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedesack, que en plena Gran Depresión hizo al público aterrorizarse y encantarse, en una aventura colosal, llena de acción y hoy inolvidable gracias a la criatura que cobró vida merced al genio de Willis O’Brien. Merian C. Cooper, era un documentalista que aprovechó un viaje al África como consultor en el rodaje de una película, para dedicarse a la observación de la vida de estos grandes simios en 1929. Cuando es llamado por su amigo, el poderoso productor de Hollywood, David O. Selznick a los estudios RKO, Cooper comenzó a desarrollar su máximo proyecto.

La idea de Cooper fue desarrollada a nivel visual por una serie de ilustraciones de Willis O’Brien, un experto en animaciones que ya había hecho en 1925 los dinosaurios del filme “The Lost World”. O’Brien, junto al escultor Marcel Delgado, realizó los complejos modelos a escala, con estructura de alambre y forro de piel, que dieron vida al Rey Kong a través del sistema de animación cuadro a cuadro o stop motion. En mayo de 1932 comenzó el rodaje de la cinta “King Kong”, realizada por Cooper junto a Ernest B. Schoedesack, con guión de James Creelman y Ruth Rose, la mujer de Schoedesack.

Un año duró la realización y costó unos 650 mil dólares, pero el resultado fue esa gran película que aún perdura. Un equipo de cineastas viaja hasta Skull Island (Isla Calavera) para rodar una película. Allí hay una tribu de nativos que ofrendan una doncella a un gigantesco gorila que se prenda de la actriz del filme, Fray Wray. Sus compañeros parten al rescate, y en el camino, deben enfrentar a un serie de animales prehistóricos. Una de las escenas más impactantes es la lucha de Kong contra un tiranosaurio en defensa de su bello trofeo. El galán (Bruce Cabot) salva a la chica, y la expedición logra capturar a King y llevarlo a Nueva York para su exhibición. El amor del monstruo por la joven es fuerte, porque escapa, la vuelve a raptar y escapa con ella hasta lo alto del Empire State, donde, en una secuencia inolvidable, es abatido por unos aviones. Los efectos de O’Brien y la música de Max Steiner, han contribuido para convertir a King Kong en una de las mayores expresiones del cine fantástico.

EL MONO PROMORDIAL

La identificación que provoca el cine fantástico y que algunos expertos han determinado corre en dos direcciones: con la víctima y con el monstruo, acá están poderosamente representadas. Porque si bien se sufre por la pobre joven en manos del mino, también se goza con el poder del simio que viene de la selva (lo salvaje, lo antiguo), a destruir la ciudad (lo moderno, lo civilizado). A todos nos gustaría poder rebelarnos contra quienes quieren controlarnos y romper las cadenas como este gorila enojado para romper lo que se le cruce por delante. Sino, ¿por qué su caída desde lo alto del Empire State provoca compasión?

Según Gubern, “la cuestión de la monstruosidad animal requiere cierta atención, porque la relación entre el hombre y el animal ha sido siempre una relación de miedo o de poder (es decir, de violencia), en la cual o el hombre a dominado al animal (por domesticación o amaestramiento), o bien el hombre ha sido presa y víctima potencial de animales en estado salvaje. (...) El género terrorífico ha preferido contemplar la animalidad como pérdida de identidad, o bien como amenazadora monstruosidad de la naturaleza”.

El productor Dino De Laurentis, aprovechó la nueva ola de películas de animales y catástrofes de fines de la década del 70, para lanzarse en la producción de una versión moderna de “King Kong”. En 1976 John Guillermin firmó esta adaptación, en la que Carlo Rambaldi, creador de “ET “entre otros trabajos, realizó un enorme modelo de un gorila mecánico para algunas secuencias, aunque el personaje principal fue nada menos que el especialista en maquillaje y efectos especiales Rick Baker enfundado en un traje de mono. Jeff Bridges y Jessica Lange fueron la nueva pareja protagónica. Desaparecieron los dinosaurios, aunque se mantuvo una escena de lucha entre Kong y una serpiente gigante y en vez de un clímax en el Empire State, Kong sucumbió arriba de las ya extintas Torres Gemelas.

La versión actual, protagonizada por Jack Black, Naomi Watts y Adrian Brody, se apega bastante fielmente a la historia original. Mantiene la época y la isla llena de dinosaurios. Pero es un trabajo fastuosos, de técnica impecable, de brillante desempeño audiovisual y con una carga romántica de otra época, a pesar de los espectaculares efectos especiales. Además, agrega nuevo material en sus más de 3 horas de duración, pero sobre todo, le otorga un nuevo ángulo a la relación entre la bella y la bestia. Ya no hay aquí las pulsiones zoofílicas de la versiones anteriores. Se trata de una conexión más espiritual entre Naomi Watts y un Kong viejo, lleno de cicatrices, el último de su especie.

Quizás, como anota Gubern en su libro “Las raíces del miedo”, la clave esté en el mismísimo padre de la sicología moderna. “Freud buceó también acerca de la supuesta paternidad animal de la tribu y acerca de las zoofobias infantiles, neurosis edípicas en las que se asimila en animal velludo, feroz y potente (hipervirilizado) a la imagen del padre. Bajo esta luz King Kong se convierte en la más bella alegoría edípica de la historia del cine”. Resulta que después de todo, King Kong, vendría siendo como un padre. Qué tal. Papá mono.

viernes, noviembre 18, 2005

EN LA CAMA Y EL BAÑO





EN LA CAMA

En un año con cerca de una decena de estrenos, ésta película, la segunda del joven realizador Matías Bize, es la mejor. Por varias razones, pero principalmente porque es capaz de alzarse con una voz original, diferente, en un ejercicio dramático difícil de enfrentar, pero que sale airoso por un guión redondo y atrapante a pesar de las limitaciones autoimpuestas, y porque en su puesta en escena potente y naturalista, queda de manifiesto la voz y la mirada de una generación consciente de las dificultades de las relaciones humanas, y que tiene la valentía y la madurez de expresarlas audiovisualmente.

Si en “Sábado”, la dupla del director bisoño (Bize) y el guionista que fue su profesor (Julio Rojas), enfrentaron el desafío experimental de armar una historia en tiempo real, en su segundo trabajo conjunto cambian las coordenadas pero mantienen el espíritu: sólo dos personajes y una pura locación, para un relato que transcurre durante las horas de una noche en que una pareja mantiene sexo casual en la pieza de un motel.

Lo importante es que la intención de crear un escenario espacio-temporal forzado en ambos proyectos no se queda en lo puramente formal, en el ejercicio técnico o en el experimento. Es el marco que permite concentrarse en armar un relato contenido en sí mismo, donde la estructura del guión, el diálogo (y los silencios), los personajes y sus emociones, tengan el espacio adecuado para desarrollarse.

Lo que parte como una limitación es, en definitiva, lo que permite el desarrollo libre y dinámico de las ideas que se quieren exponer. Bruno y Daniela se han topado pocas horas antes en una fiesta y se han ido casi sin conocerse a un motel a pasar unas horas de sexo desprejuiciado. Pero eso lo sabemos después. La película parte con la pareja teniendo sexo bajo las sábanas, y es después, cuando el silencio post coito los obliga a hablar, que empiezan a aparecer nuevos elementos en esta relación que se supone, debía ser circunstancial.

¿Se puede tener sexo sin comprometer emociones o sentimientos? Esa sencilla premisa basta para armar una película que partiendo de una situación específica logra captar el ánimo de una generación. Esa premisa, más actuaciones sólidas y frescas (Lewin está estupenda, Valenzuela sorprende). Un guión que se las ingenia para mantener la tensión, poner humor, ideas interesantes, guiños y clichés inevitables y que es capaz incluso de crear suspenso con sorpresas finales incluidas. Y por supuesto, la sensibilidad del más talentoso director de la actual escena nacional.

EN LA CAMA. Chile, 2005. Dir: Matías Bize. Con Blanca Lewin, Gonzalo Valenzuela. Mayores de 14 años.


EL BAÑO

Imposible no consignar el hecho de que se junten dos cintas chilenas el mismo día, y que además, cada una ocurra –como sus títulos lo indican- en una habitación de la casa. Si “En la cama” es la metáfora de una generación joven que mira al futuro con sus trancas y esperanzas (como dice su tagline: “el lugar donde sueñas, amas, engañas”), “El baño” es el símbolo del lugar que ha ido guardando la mierda de todo un país.
El escritor, actor, dramaturgo y guionista Gregory Cohen debuta en la dirección con un proyecto que lleva años tratando de llevar a la pantalla. El pertenece a otra generación, la que sufrió el Golpe Militar en pleno, la que vio sus sueños truncados por la dictadura, y la que no concibe el futuro sin el ajuste de cuentas con un pasado que cada vez son menos los que quieren admitir, asumir, revisar y exorcizar.
La película además también usa un pie forzado. Una sola locación y un único punto de vista, como una cámara espía, que muestra lo que ocurre en el baño de una casa durante 20 años, entre 1969 y 1988. Por allí desfilan decenas de personajes, desde hippies a torturadores, pasando por miristas y maestros chasquillas, distintos ocupantes de una misma casa (país) que van depositando sus amores, frustraciones, temores, odios y venganzas. Llenando las cañerías con aquello que no queremos ver hasta que la mierda acumulada amenaza con reventar y mancharnos a todos.
Dueño de una mirada aguda, irónica y llena de humor negro, entremezcla la ternura y el horror en una serie de piezas que van armando como un rompecabezas su mirada sobre la realidad chilena y su historia reciente.
Una película inteligente, un experimento radical, una película a ratos fallida, pero sin duda una propuesta audaz y necesaria.

EL BAÑO. Chile, 2002-2005. Dir: Gregory Cohen. Con: Pablo Macaya, Faryde Kaid, Alex Zisis, Ramón Llao y Aline Kuppenheim.Mayores de 14 años.

lunes, noviembre 14, 2005

HAPPY MARA


Andaba tan contenta. Lo pasamos super. Subimos por el funicular hasta el Zoológico. Lo recorrimos todo. Después bajamos a Bellavista y descubrió que el Zoo queda en el barrio de su jardín. El Crucero, "que está a los pies del cerro", como dice la canción que inventamos. Después a almorzar al Off the Record. Y previo coqueteo con el barman, se sentó y le sirvieron especialmente su primer "trago". ¡Salud! Happy Hour para una niña feliz...

jueves, octubre 27, 2005

BETTY PAGE: LEYENDA SEXUAL




Antes de Marlen Olivari. Antes de Monica Bellucci. Antes incluso de Cindy Crawford o de Madonna, estaba ella.
Bettie Page. Más sensual que todas las otras juntas. Aquellos que la conocen, celebran su sonrisa permanente en ese cuerpo de hembra generosa, repleto de una sensualidad en estado natural. Sin subterfugios, falsedades, rellenos o cirugías. Sin hipocresía. La bomba sexual de un tiempo más inocente.
Una mujer que, a pesar de no ser estrella ni de hacer películas famosas, tuvo su imagen llenando cientos de páginas de revistas y colgó de las paredes de miles de piezas de hombres en Estados Unidos durante los años cincuenta. Hoy, a más de 40 años de desaparecer misteriosamente y dejar su carrera en el momento de mayor fama, sigue siendo un mito erótico, un símbolo sexual rescatado por varias generaciones que la siguen venerando, imitando y homenajeando.
Fue algo así como el reverso de Marilyn Monroe. Su lado moreno. Aunque tuvo un similar inicio como pin-up, posando desnuda o semidesnuda para revistas de hombres, no llegó a Hollywood no alcanzó su nivel de fama y fortuna, pero la verdad, terminó bastante mejor.
Y oportunidades no le faltaron. Pero ella nunca se quiso teñir rubia. Ni aceptar las invitaciones de gordos ejecutivos de los grandes estudios. Ni las proposiciones matrimoniales de tipos de mucho dinero y vidas aburridas. Esta escultural morena, voluptuosa y reina del encaje negro a lo más alcanzó a hacer un par de películas de strippers y apareció en algunos números de Playboy, pero quizás sea debido a su propia reticencia a sucumbir a los falsos brillos de star system, que a la larga se convirtió en un personaje mítico, en una mujer misteriosa. En una poderosa leyenda sexual.

DIOSA DE PAPEL
Hija de una madre con sangre cherokee y de un padre mecánico y mujeriego, nació en Nashville -la capital de la música country- el 22 de abril de 1923. Cuando tenía diez años su madre, Edna, se aburrió de las infidelidades de Roy y se quedó sola con seis hijos. En 1939 tuvo que meter a Bettie y a sus dos hermanas, Joyce y Goldie al orfanato. “Fuimos muy desdichadas, pero sobrevivimos”, contó Bettie. “Mamá venía a vernos todos los domingos. Compraba para nosotros galletas, golosinas o frutas; siempre traía algo”.
Su infancia fue algo dura, sí, y al principio no tuvo muchos éxitos escolares. Pero con el tiempo fue demostrando sus habilidades, participó en una serie de actividades académicas en forma destacada. Escribía para la revista y el diario escolar, sacaba excelentes notas y entró al club de teatro. Se graduó, consiguió una beca y se tituló de profesora de inglés. Nunca ejercería.
Su biografía se enreda un poco aquí: hay varias versiones que hablan de que vivió con su hermana, que se casó muy joven y su marido se fue a la guerra. Que ella ganaba algo como secretaria, hasta que comenzó a posar para fotografías y se fue a Los Angeles.
“Hice una prueba para el cine, pero ellos estaban empeñados en cambiar mi maquillaje y mi pelo, para que me pareciera a Joan Crawford, y no me gustaba imaginarme con la raya en medio y los labios como ella. Sólo quería parecerme a mí misma. También dijeron que tenía un acento sureño demasiado fuerte, y no quisieron intentar nada más”.
Volvió a Nashville. Se reunió con su marido que había vuelto de la guerra. Se divorciaron. Se fue a Haití. Volvió a Estados Unidos y se instaló en Nueva York. Seguía con la idea de ser actriz. Trabajaba como secretaria y estudiaba actuación y danza. “Nunca decidí ser modelo profesional”, ha dicho. Eso fue una casualidad. Fue en el verano de 1950 cuando se topó en la playa de Conney Island con un negro de musculoso cuerpo que hacía ejercicios. Jerry Tibbs era fotógrafo aficionado y policía. No sólo le tomó sus primeras fotos que aparecieron publicadas en revistas, sino que además fue quien le dio un consejo que sería clave en el estilo de Betty Page, el cual es imitado hasta nuestros días: “Me dijo que tenía una frente muy alta y que estaría mucho mejor con un flequillo. Así que me fui a mi casa y me lo corté, y lo he estado llevando desde entonces”.
Siguieron las sesiones fotográficas y algunos concursos de belleza. Conoció a Robert Harrison, editor de revistas como Wink, Eyeful y Tittler. Eran los años en que comenzaba el furor de las girlie-magazines, producto típico de la post guerra: revistas de pin-ups, sólo con fotos de mujeres jóvenes en poses insinuantes, aunque sin llegar al desnudo total. Eso vendría después, con Hugh Hefner y su famoso conejo.
Aunque hay que aclararlo desde ya. A Bettie nunca le molestó posar desnuda. “La primera vez que posé desnuda no me sentí avergonzada. Fue para un club de fotógrafos aficionados. Recuerdo que me sentí como si estuviera trabajando con ropa. Nunca lo vi mal. Después de todo, cuando Dios creó a Adán y Eva, los puso desnudos en el paraíso. Si Eva no hubiera probado la manzana prohibida, seguramente habrían pasado el resto de sus vidas desnudos”.

"NUNCA ME SENTI EXPLOTADA"
Se hizo cada vez más conocida entre el público de aquella revistillas de chicas con poca ropa. Poco a poco comenzaba a convertirse en un símbolo sexual. Y finalmente lo consiguió de la mano de Irving Klaw, quien por esos días ya era conocido como el Rey de las pin-up. Vendía fotos, hacía catálogos y envíos por correo. Bettie aparecería en un montón de ellas.
Irving, que trabajaba junto a su hermana Paula, terminaron de convertir a Bettie en el mito erótico que hoy se venera en todo el mundo. Paula aún comercializa aquellas fotos y ha declarado: “me alegro mucho de que se le reconozca, aunque sea después de tantos años. Tiene gracia que ahora todas las fotos de Bettie Page sean objeto de culto. Nosotros las vendemos a cientos, las enviamos a todos los rincones del país, a todas las partes del mundo. Creo que los más completos son los coleccionistas alemanes y japoneses”.
La particularidad de las fotos de Klaw eran el fetichismo y el bondage, aunque en una variante primigenia, casi inocente, antes que la estética sadomasoquista se explotara desde la pornografía a la fotografía de moda y publicitaria. Aquellas fotos muestran a Bettie y a otra de las chicas de Klaw atadas o simulando golpes, con cara de mujeres perversas, a veces, y en otras, de niñas sorprendidas en un juego sexual peligroso.
“Nunca me sentí incómoda ni explotada”, ha dicho Bettie. “Las demás modelos y yo disfrutábamos con las locuras que se inventaban Irving y Paula. Nos reíamos de ellas. Jamás tuvimos miedo por atarnos o pegarnos”.
El siguiente paso de Klaw fue filmar cortos de 8 mm. Donde pidió a sus mismas modelos de revistas que bailaran ataviadas con su lencería negra y sus tacos altos. Así, junto a strippers famosas como Tempest Storm y Lili St. Cyr, Bettie “actuó” en decenas de estas películas, hoy convertidas también en objeto de colección. Después, su éxito impulsó a Mr. Klaw a atreverse con largometrajes. Aunque en 16 mm. Y sin mayores avances argumentales que una sucesión de números de baile estilo strip tease, con uno que otro sketches. Primero fue Strip-O-Rama. Y luego vendrían Varietease y Teaserama. Sus curvas en una escena de baño con burbujas, una fantasía árabe y no mucho más. Una que otra invitación a programas de tevé y no mucho más. Claro que para 1954 ella era la “top model” del estudio de los Klaws. Cobraba el doble que las demás chicas y trabajaba en todas las sesiones y para todos los formatos.
Un posterior viaje a Miami la puso en contacto con otro nombre clave en su carrera: la ex pin-up y luego fotógrafa Bunny Yeager. Así, la imagen de Betty salió de las piezas de sillones de cuero de Klaw y fue expuesta a plena luz del sol, entre playas de arenas doradas y exóticas vegetaciones que dieron vida a una serie de postales kitsh que han hecho historia. Poco tiempo después, Bunny le sacó una foto navideña para Playboy.
“La coloqué sentada sobre sus pantorrillas, desnuda, solo con un gorro de Santa Claus que yo misma había cosido”, narra la fotógrafa. “Y preparé una improvisada decoración navideña. Luego salí a mirar revistas para hombres a las que pudiera mandar la foto. Vi una que tenía un poster central con una chica a la que llamaban Playmate del mes, era Playboy. Compré un ejemplar para copiar la dirección, y envié directamente las fotos a Hugo Hefner, el editor. A Mr. Hefner le gustó la foto y la compró por 100 dólares para convertirla en la playmate de enero de 1955”.

DESAPARICION Y RESURRECCION
Luego vinieron los malos tiempos. Estes Kefauver, el típico político de chiste y con ansias de llegar a la Casa Blanca, se hizo famoso en los 50 por sus histerias. Este es el payaso que vio en los comics la razón de todos los males de la sociedad de la época y formó parte de una comisión del Senado que descubrió que los personajes de historietas eran los causantes de la delincuencia juvenil. El siguiente paso fue la “pornografía”. Ahí arremetieron contra las girlie-magazines y sus editores. Irving Klaw tenía los días contados. Su material fue calificado de “obsceno” y lo sometieron a juicio. Aquí surge de nuevo la leyenda. Algunos dicen que la mismísima Bettie fue llamada a declarar y que tuvo que presentarse frente al Comité Judicial del Senado. Y tras declarar, habría renegado de todo.
Ella lo desmiente. “Nunca fui al estrado porque a mí no me demandaron, pero tuve que declarar para decirles que Irving Klaw no era responsable de ningún tipo de pornografía. Que ni siquiera hizo desnudos. De hecho, todas posábamos con varios pares de pantis porque le horrorizaba la idea de enseñar cualquier atisbo de vello, o los pezones. Ibamos totalmente cubiertas”.
Después de todo el tumulto, Bettie agarró sus cosas y se marchó a Miami. Era el año 1957. Tenía 34 años, llevaba nueve de carrera y se dio cuenta que sus sueños de ser actriz no tenían forma de prosperar. Fue entonces que decidió desaparecer de la escena del modelaje, y comenzaron a urdirse todo tipo de historias sobre ella.
Se habló de romances tortuosos, de historias llenas de fantasías ligadas a las de otras mujeres como ella, con finales trágicos y tórridos. Durante los ochenta comenzó a despertar su veneración. Aparecieron fanzines dedicados a ella, libros. El dibujante de comics, Dave Stevens se inspiró en ella para un personaje, se rescató su material, sus fotos volvieron a venderse a muy buen precio. Surgieron las historias sobre ella, artículos y reportajes. Playboy encargó retratos. Varios pintores la recrearon. En 1989 la revista Hot talk publicó un reportaje sobre su vida y ofreció una recompensa a quien diera con ella. La revista L.A Weekly también hizo algo similar. Era obvio, la reina del fetichismo, se había vuelto un fetiche en sí misma.
Todo el mundo quería saber qué había pasado con Bettie. No fue hasta 1992 que el programa Estilo de Vida de Ricos y Famosos la encontró. Ella se dio cuenta que a menos que hablara y confirmara que aún estaba viva, nunca dejarían de buscarla y acosarla. Así que accedió a dar una entrevista, aunque sólo telefónica. Tenía casi 70 años y no quería romper la imagen que todos tenían de ella como sensual modelo.
“Dejé de posar porqué pensé que debía dejarlo mientras estuviera arriba. Tenía 34 años cuando me marché de Nueva York y abandoné mi carrera. Me fui a Florida, y justo antes del Año Nuevo de 1959, estaba caminando por una calle de Kay West, y sentí como si alguien me cogiera de la mano y me llevara hacia una pequeña capilla con una cruz de neón blanco que salía de ella. Escuché el sermón, y me costó mucho esperar al domingo siguiente para volver a oír al predicador. Pensé que Dios no quería verme nunca más haciendo nada relacionado con mi anterior vida”, contó ella en esa ocasión.
Y ha seguido así. Alejada del mundo. Se volvió a casar con su ex marido de juventud. Se separó y se casó de nuevo con un tipo divorciado y con tres hijos. Se divorció de él a mediados de los setenta. Luego vivió sola, cuidando el jardín y sobreviviendo apenas hasta comienzo de los 90, los que, según ha dicho, fueron “los peores años de mi vida. Sin dinero ni respeto”.
A pesar de que salió de su ostracismo y contó la verdad de su historia, la locura por ella no acabó. Concursos de dobles, figuras, posters, merchandasing, grupos de fans (es cosa de ver en Internet, donde hay varios), libros sobre su vida y recopilaciones de sus fotos. Personalidades muy diversas se ven atraídas por si figura. Desde Madonna a Liv Tyler (que quería actuar en una película sobre su vida). O el propio Martin Scorsese, que alguna vez pensó en dirigirla, o la cantante uruguaya Natalia Oreiro, fan acérrima y que usó su look en el clip Veneno.
Hoy, le siguen llegando los derechos de imagen de lo que se publica con ella. Pero a pesar de las múltiples ofertas para aparecer en TV o participar en un filme biográfico para el cine o la televisión, ella sigue sin decirle a nadie donde vive. No da ni el teléfono. Terminó el misterio, pero no la leyenda. El mito de Bettie Page está vivo.
La leyenda sexual sigue intacta.

martes, octubre 18, 2005

VENUS Y FASAT: AMATEURS PROFESIONALES

Fasat es el seudónimo del admisntrador de un sitio que no sólo publica fotos íntimas de parejas amateurs, sino que también se dedica a promover el estilo de vida “swinger”, en el que las parejas realizan intercambios sexuales con otras parejas. Junto a su pareja, que se hace llamar Venus, han sido entrevistados tanto en la prensa como en la televisión sobre el tema, y para él, el tema es muy serio. Tanto, que dice estarse querellando con algunos medios que han tergervisado sus declaraciones, y que para él poner estas fotos no es un juego, y explica su complejo “protocolo de seguridad”. Y aunque el sitio que administran, Chileparejas, actualmente se encuentra caído, aseguran que volverá muy pronto en gloria y majestad.

Primero, explica, “para nosotros es muy importante que las fotos que se ponen en nuestro sitio sean verdaderas. Por eso muchas veces no aceptamos las fotos que nos envían y después las vemos en otros sitios. Lo que hacemos en contactarnos por teléfono con la pareja que quiere subir sus fotos en nuestro sitio. La idea es hablar con los dos, para estar seguros que la mujer también quiere participar. No nos basta que nos envien las fotos con una bonita historia, la idea es conocernos después en persona. Si nosotros estamos dispuestos a darnos a conocer, esto debe ser recíproco”.

Al respecto, Fasat asegura que la confianza con la pareja que quiere formar parte de Chileparejas es básica, así como la total confidencialidad dentro del grupo. Como lo suyo no son sólo las fotos amateurs, sino principalmente el estilo de vida swinger, es muy importante, dicen, la seriedad y fiabilidad con los aspirantes. En su grupo, recalca, no puede entrar cualquiera. No hay drogas ni cosas raras. Sólo parejas estables, ojalá con años juntos, jamás gente sola, ni tipos que llegan con prostituas o las contratan para tomarles fotos y hacerlas pasar por amateur. Por eso, desconfían hasta de las “pruebas de autenticidad”, ya que “cualquiera puede contratar una profesional y sacarle una foto con una revista del cable o un diario al lado”. Por eso, explica, tienen que conocer personalmente a la pareja en cuestión, y desconfían de la mayoría de este tipo de sitios por ser poco serios.

Ellos de definen como una pareja normal, con trabajo estable y ocho años de casados. Y este estilo de vida al que adhieren tiene como base la pareja. Hay que pasar diversas etapas de conocimiento, asegura, las que al ir superándose van dejando al descubierto algunos “gustitos”, como el sacarse fotos. Así partieron ellos y al darse cuenta lo poco serios que eran la mayoría de los sitios, decidieron crear el suyo propio, el cual insiste: “tiene un estricto planteamiento y vías de seguridad. Llevamos seis años en esto y cuatro con la página en internet. Nos caracterizamos por la seriedad y la discreción”, y agrega un dato importante, su página cuenta con una advertencia, un cuadro explicativo que internacionalmente es el resguardo para los sitios que tienen contenido adulto y que dan por sentado que aquel que ingresa al sitio, sabe a lo que va, está de acuerdo con el material y acepta los términos. Es un asunto de auoresponsabilidad, afirma Fasat.

viernes, octubre 14, 2005

AMATEURS CHILENOS (II)

Lulu (34, años, Pto. Varas)


Para un reportaje publicado en “Las Ultimas Noticias” ubiqué y conversé con algunos de estos modelos “amateurs” chilenos, que suben sus fotos íntimas en la red. Algunos nos dieron sus nombres y apellidos, pero pidieron reserva de ellos al momento de publicar el artículo. Aquí nos cuentan por qué se toman fotos desnudos o en pleno acto sexual, y por qué disfrutan compartiéndolas en internet.

Lulú y Pepe son de Puerto Varas. Ella tiene 34 años y él 39, ambos son profesionales (ella psicopedagoga, él ingeniero en pesca), llevan 10 años de matrimonio y tiene dos hijos, de 8 y 4 años.
“Somos un matrimonio consolidado”, explica Lulú. “Lo de publicar las fotos en Internet nació como una forma de conocer otras personas deshinbidas y por supuesto es una forma de agregar algo de condimento a nuestra vida sexual”.

“Somos una pareja normal, casados, con hijos, trabajos estables, con los mismos problemas de todo el mundo.Creo que nos amamos profundamente y de ahí precisamente nace esta especie de "complicidad" para publicar nuestras fotos”, agrega esta mujer sureña. “Es excitante recibir tanto comentario con elogios y propuestas de todo tipo. Algunas veces intercambiamos fotos, pero ese no es el fin último de esto. Sólo lo hacemos por el morbo de ver nuestros cuerpos desnudos en Internet. Las fotos son sin rostro, ya que por respeto a nuestros hijos y a nosotros mismos guardamos con celo nuestra identidad. Creo que para algunas personas esto resultará chocante y hasta desviado, pero nosotros somos amplios de mente y disfrutamos a concho nuestra sexualidad”.

Un caso similar es el de una pareja que sólo quiere ser identificada como Gata y Lobo. “Somos un matrimonio, casados más de 20 años, la verdad la pasamos bastante felices por la vida. Como esta porquería de pueblo es de lo más siútico y cartucho no te doy el nombre…ponle que somos de provincia no más. Yo soy profesional independiente diseñador gráfico, trabajo en casa, además escribo”.

Sobre su hobbie poco tradicional, “Lobo”, explica: “ Como estudié fotografía siempre me llamó la atención fotografiar desnudos…más adelante con a aparición de las cámaras digitales, definitivamente se me hizo más cómodo y sin duda que mi mejor modelo es mi mujer”.

Laura y Patricio llevan cinco años juntos y hace dos que están casados. Viven en un departamento propio en la comuna de Ñuñoa. El tiene 34 años y es ingeniero informático, ella tiene 25 y es educadora de párvulos. “Desde el 2000, cuando ella tenía 20 años comenzamos a grabarnos, para cumplir ciertas fantasías que tenía ella y que yo compartí inmediatamente. Primero sus bailes striptease sobre la cama de sus padres y en su casa en general, luego comenzamos a grabar nuestras relaciones sexuales y jugar haciendo pequeños cortos. Comenzó a exitarnos el ver videos amateur en internet, y una pareja amiga de españoles nos comentó sobre el sitio klanamateur”.

Cuenta Patricio: “Nos pareció interesante la idea de ver a otras parejas, y sabiendo que nuestros amigos españoles practicaban el swinger lo comentamos con ellos, y vimos que teníamos fantasías similares. Poco a poco fue aumentando la confianza y decidimos a probar un intercambio de parejas, incentivados por ellos, y fue maravilloso. También ellos nos presentaron a parejas amigas de ellos que practicaban lo mismo, y nos fuimos adentrando mas en ese singular mundo. Actualmente somos parte de un grupo privado ya formado de "parejas amigas", con los que también hemos realizado pequeñas producciones en video, sola y exclusivamente para nosotros”.

Con respecto a las fotos, dicen que empezaron hace un par de años, luego de que les prestyaran una cámara digital. “Mandamos algunas de ellas al Klanamateur, para ver el efecto que producía. Intercambiamos fotos con gente de todo el mundo, que nos han conocido sobre todo por klanamateur. Con algunos de ellos también hemos concretado encuentros muy placenteros, realmente no hemos tenido malas experiencias al respecto, pero sabemos de otras parejas que sí, por lo que somos en extremo cuidadosos en eso”.

Sobre si se consideran una pareja normal, replican: “Eso aparentamos, pero realmente pensamos que no. Nuestra relación es muy madura y de mucha confianza, al punto que podemos entregar nuestros cuerpos al placer con otras personas sin llegar a exponer nuestros sentimientos, a tener encuentros sexuales y realizar cosas que la gran mayoría de la gente ni siquiera imagina que existen. No podemos negar que todo partió por fantasías, como un juego. Pero rápidamente fue haciéndose parte nuestras vidas, al punto que ya no podríamos vivir sin eso. Sin duda condimenta nuestra vidas sexual, pero es mucho mas profundo que eso”.

jueves, octubre 13, 2005

SEXO AMATEUR EN LA RED




La existencia de internet, su accesibilidad sin restricciones y su ”democratización” en la difusión de textos y fotos ha dado para todo. También para descubrir las inquietudes sexuales de la gente común y corriente. La red está llena de sitios con foros sobre temas sexuales, así como páginas con relatos y fotos de las costumbres, gustos y excentricidades amatorias de un sinnúmero de personas anónimas.

Una de las costumbres más propagadas vía internet ha sido la de las “páginas “ amateurs, donde supuestamente personas “comunes y corrientes”, algún conocido, su vecino, etc. ponen fotografías de desnudos o de actividades tan íntimas como actos sexuales.

No sólo las estrellas eróticas o las modelos del rubro tiene la posibilidad de mostrar sus encantos e intimidades. Miles de personas de todo el mundo aprovechan la red para dar rienda suelta a sus afanes exhibicionistas.

La proliferación de la pornografía de fácil acceso, incluso en sitios gratuitos, banalizó a tal punto lo que antes era prohibido, que se abrío un nuevo nicho: el de las fotos amateurs. Gente común y corriente, como tú o como yo, que también se siente con el derecho de exhibirse en sus afanes amatorios. El desnudo y la fotografía erótica ya no era sólo para modelos guapos y de cuerpos perfectos. También para las parejas maduras o la señoras de cuerpos voluminosos.

Primero la tendencia se dio en el cine porno, donde los videos hechos en su casa por personas comunes y filmados con cámaras caseras, encontaron un apetecido mercado. Ya no era gracia ver la típicas película sporno. Sí había visto una, las había visto todas. Ni mayor presupuesto ni temáticas más explícitas o rebuscadas satisfacían a un consumidor voraz y que no se soprende por nada. Entonces, el morbo de ver a gente normal haciendo cosas que antes eran sólo para “profesionales”.

Y aunque partió como negocio, actualmente existen en todo el mundo sitios dedicados a propagar las fotos íntimas de estos “amateurs”, muchas de las cuales incluso son gratuitas, y que no tiene otro afán que satisfacer el voyerismo de unos y el exhibicionismo de otros.

Vouyerweb, por ejemplo, es una página en inglés que diariamente publica varias series de fotos de amateurs de todo el mundo. Tiene diversas categorías (fotos privadas, desnudos en público, voyeur), realiza concursos y hasta da premios mensuales en dólares para las mejores fotos según el voto de la gente. La mayoría de las fotos son desnudos (con o sin el rostro de la modelo), algunos más explícitos que otros, llegan de todo el mundo y no hay selección de típico físico o edad. Ls puede mandar cualquiera. Claro, hay una sección con fotografías explicítas, pero esa es pagada. Siguiendo el mismo estilo, abundan las páginas amateurs en otros países. De todo el mundo, también de España. México, Brasil, Argentina y Chile.

Aquí una de la más populares es Klanamateur, que lleva varios años subiendo fotos mujeres y parejas nacionales, que con una cámara digital y cero pudor, comparten con los cibernautas algunos de sus momentos más íntimos. Aunque la mayoría de las fotos son de personas de Chile, también hay colaboraciones de Argentina, Perú y otros países.

Algunos, para asegurar que sus fotos son locales, no dudan en poner dentro del encuadre, alguna “prueba de autenticidad”, como le llaman: algún periódico o revista nacional junto al cuerpo desnudo a fotografiar. E incluso, hay quienes posan en frente de la pantalla del computador, con el sitio del Klan de fondo. El sitio nunca más se actualizó. Pero los que gustan de esta práctica siempre encuentran donde exhibirse. Y no es raro ver a algunos compatriotas sacando la cara (y muchas cosas más) por Chile en algún sitio internacional. En una próxima entrega van las entrevistas a algunos cultores del exhibicionismo amateur on line...

viernes, octubre 07, 2005

SE ARRIENDA


Pocas veces se puede contar con tanto antecedente previo para analizar el trabajo de un realizador debutante. En ese sentido, la primera película de Alberto Fuguet, “Se arrienda”, es sumamente coherente lo que ha hecho como literato. Parte de la historia y los personajes, incluso, ya habían aparecido o son mencionados en trabajos previos como la novela “Por favor reboninar” o los relatos de “Cortos”.

Periodista, crítico de cine, escritor y guionista (“Dos hermanos”), lo de Fuguet está marcado por una profunda cinefilia. Su trabajo está empapado de los libros que ha leído y de las películas que ha visto, y es de ahí donde sale gran parte de los referentes para su trabajo. Desde el tono y la influencia de los “maestros” franceses, de Truffaut y Rohmer, hasta el cine independiente norteamericano y en especial Richard Linklater y su díptico sobre las relaciones de pareja en “Antes de amanecer” y “Antes del atardecer”, antecedente directo de esta película. Y pasando por una serie de otras fuentes y guiños, que rematan por ejemplo, en un final que cita directamente al de “Manhattan” de Woody Allen.

Como sus libros, la historia principal de “Se arrienda” es sobre ser joven. Y sobre dejar de serlo. Sobre las expectativas, sobre lo que se perdió en el camino entre la adolescencia y la adultez. Sobre como enfrentar las relaciones de pareja, la amistad, y el lazo paterno. Como dice Douglas Coupland en una cita rescatada por Fuguet: “...mi vida no es cómo yo esperaba que fuera cuando era más joven”.

Gastón Fernández (Luciano Cruz Coke) tiene 33 años, es un músico que quiere dedicarse a componer en serio, ser músico de películas. Pero cuando vuelve a Chile después de varios años estudiando en Estados Unidos, se encuentra que sus viejos amigos no son como antes, que todos se han vendido al sistema, mientras trata de sacarle las últimas chispas de un viejo amor y renueva la dependencia con su padre. Hay algo de caprichoso en el conflicto de Gastón. Un chico de buena familia, que depende económicamente de su padre mientras se dedica a criticar a los antiguos camaradas de sueños que se adaptaron al sistema.

Su errático regreso y su conflicto con todo el mundo, vienen de no aceptar venderse él también. En contrapunto para este presente de dudas y frustraciones está marcado por una suerte de prólogo que muestra a Gastón y sus amigos 15 años antes, estudiantes de arte, con ideas de izquierda y ganas de ser íntegros; y además, con las escenas de un cortometraje de culto, “Hormigas asesinas”, donde Gastón hizo la música y es como el leiv motiv (vemos sus imágenes en blanco y negro constantemente) de un lugar ideal al que Gastón quiere aferrarse.

La película está estructurada por secuencias, momentos, por el vagar de Gastón, sus encuentros y desencuentros, por el deambular por un Santiago bellamente iluminado, y donde predominan la atmósfera y por supuesto, los diálogos. Hay escenas –como personajes- más logrados que otros. Así como la primera parte -ambientada en los 80, con el viaje a Mendoza para el concierto de Amnistía Internacional- aparece algo maqueteada y los diálogos forzados; hay otros momentos que consiguen despegar a base de un diálogo potente, como la secuencia de Gastón, Cancino y Julián, caminando y pelando el duro destino de una vieja amiga.

Hay que destacar también el personaje y la actuación de Francisca Lewin, encantadora como la joven que finalmente reconcilia a Gastón con su presente, la música de Andrés Valdivia y Cristián Heyne, la mirada –y la fotografía- de Santiago; y que con sus limitaciones, estamos ante un debut interesante en un camino no siempre logrado que es del paso de un escritor al cine, por lo demás, terreno casi no transitado en Chile.

SE ARRIENDA. Chile, 2005. Dir: Alberto Fuguet. Con: Luciano Cruz Coke, Francisca Lewin, Felipe Braun, Ignacia Allamand, Jaime Vadell, Benjamín Vicuña, Nicolás Saavedra.

martes, septiembre 27, 2005

LOLITA CINCUENTONA







La famosa novela de Vladimir Nabokov, que convirtió en tópico el tema de la nínfula seductora, cumple su Bodas de Oro. Aprovechamos de recordar su impacto, el de las versiones cinematográficas y su legado en el imaginario audiovisual.

El tema es delicado. Niños y sexo es, definitivamente, una ecuación explosiva. Abordar este tema en un libro hace 50 años (fue editado en septiembre de 1955) le significó al escritor Vladmir Nabokov toda serie de problemas. Tras años de tenerla en mente (la idea, según contó, le surgió en 1940), debió sufrir el rechazo de múltiples editores. Llegó a pensar en editar el libro en forma anónima, para luego, cuando finalmente salió a la venta, recibir todo tipo de críticas y acusaciones.

El argumento narra la obsesión de Humbert Humbert, un profesor de literatura europea, hacia las ninfas, en especial hacia Dolores o Lolita, una joven estadounidense de 12 años de la que se enamora apasionadamente. El deseo es tal que Humbert llega al punto de casarse con su madre, Charlotte, para estar Cerca de ella. Cuando la mujer muere, él ve la posibilidad de concretar su mórbido sueño, aunque todo terminará, inevitablemente, en tragedia.

Las versiones hechas para el cine del libro no corrieron mejor suerte. El director de cine Stanley Kubrick (La Naranja Mecánica) también tuvo serias limitaciones a causa de la moral de la época para llevar a la pantalla el lado más sórdido de la historia. Antes de filmar la película en 1962 varios famosos rechazaron el papel masculino adjudicado finalmente a James Mason, quien junto a la joven Sue Lyon como Lolita, Shelley Winters y Peter Sellers, completaron el reparto.

En esta versión de Lolita, Sue Lyon representaba bastante más edad de los doce de la novela e incluso de los 14 que tenía. Por supuesto, nunca se explicita la relación entre ella y su padrastro, y Kubrick optó por la comedia negra, por un tono satírico para llevar adelante la historia.

Cuando 35 años después, el director inglés Adrian Lyne (“Nueve Semanas y media”), quiso hacer una nueva adaptación para la pantalla, tuvo incluso más problemas. La paranoia sobre la pedofilia en EE.UU. le cerró innumerables puertas. Y su supuesta versión audaz de la película con Jeremy Irons y una Dominique Swan de 15 años, fue seriamente mutilada y aún así no encontró distribución en Norteamérica.

Aún así, el tema de las ninfas, adolescentes que seducen hombres mayores o que son seducidas por ellos, tiene múltiples ejemplos en el cine, incluyendo cintas norteamericanas, italianas, orientales (“Black Lolita”; “Emmanuelle y Lolita”), que han seguido explotando el nombre del mito creado por Nabokov.

Y es que el autor de origen ruso es quien mejor ha descrito esta prohibida fascinación amorosa en las páginas de Lolita, como demuestra este fragmento del diario escrito en prisión por el sufriente Humbert: "Hay que ser artista y loco (...) y tener una llama de suprema voluptuosidad siempre encendida en su sutil espinazo, para reconocer de inmediato, por signos inefables -el diseño ligeramente felino de un pómulo, la delicadeza de un miembro aterciopelado y otros indicios que la desesperación, la vergüenza y las lágrimas de ternura me prohíben enumerar-, al pequeño demonio mortífero entre el común de las niñas; y allí está, no reconocida e ignorante de su fantástico poder".

GALERIA DE NINFAS

LOLITA (1962). De: Stanley Kubrick. Sue Lyon chupando una paleta, tomando sol en el jardín, haciendo que James Mason le pinte las uñas de los pies. Un clásico.

TAXI DRIVER (1976). De: Martin Scorsese. Jodie Foster como una pequeña ramera capaz de redimir a un sicopático Robert de Niro. Después un loco atentó contra Reagan por culpa de ella.

PRETTY BABY (1977). De: Louis Malle. Brooke Shields se convirtió en símbolo sexual antes de los diez años por este papel de precoz aprendiz de prostituta.

TENTACION PROHIBIDA (Così come sei, 1978). De: Alberto Lattuada. Nastassja, la hija de Klaus, tuvo morbo de chiquita. Aquí seduce a Mastroainni como un señor bastante mayor, que podría ser –literalmente- su propio padre.

LA CHICA (The Girl, 1986). De: Arme Mattson. Bernice Stegers es una colegiala de sólo 14 años, pero tiene los atributos necesarios para volver loco al maduro Franco Nero.

EL AMANTE
(The Lover, 1991). De: Jean-Jacques Annaud. Jane March es una jovencita francesa que vive en Indochina y que trata de sacarse el calor del cuerpo con su amante oriental. Se repitió el plato con Bruce Willis en “El Color de la Noche”.

LA VENENOSA (Poison Ivy, 1992). De: Katt Shea Ruben. Drew Barrymore dejó sus tiempos de estrellita infantil y, luego de una temporada de sexo, drogas y alcohol, aprovechó su mala fama para esta cinta sobre una adolescente que seduce a una familia entera, especialmente al papá de su amiguita.

BELLEZA AMERICANA (American Beauty, 1999). De: Sam Mendes. Kevin Spacey es un hombre maduro en crisis, se obsesiona con la rubia y frívola y coqueta condiscípula de su hija adolescente, Mena Suvari.

LA ULTIMA MISION DEL SUPERAGENTE 86





A los 82 años, de un paro respiratorio, dejó de existir el espía más torpe y famoso de la TV. Donald Yarmy, más conocido como Don Adams, aunque se hiciera famoso como Maxwell Smart. El súper agente 86. Un pésimo espía. Un gran tipo. Un notable comediante.


Se nos fue Don Adams. Uno de los grandes comediantes de la pantalla chica. Uno de los favoritos del público chileno, que lo recuerda con cariño. Y también, uno de mis personajes fetiches de la TV. Cuando hace años atrás inicié la primera columna de recuerdos de la pantalla chica en el suplemento Tercer Tiempo de La Tercera –que duró varios años y terminó con un libro-, su serie El Súper Agente 86 fue la elegida para el debut. Y esa misma serie también fue parte de los espacios de antaño que se incluían en el programa “Onda Retro”, que hace dos años se exhibió en Canal 13 los domingo en la tarde.

Maxwell Smart era el Súper Agente 86, el “temible operario del recontra espionaje” o el agente secreto más famoso, y estúpido de la televisión. Su número era la clave que lo identificaba al interior de C.O.N.T.R.O.L., una agencia dedicada a luchar contra el mal en lo difíciles días de la Guerra Fría.

Sus torpezas hoy ya clásicas fueron emitidas originalmente como “Get Smart!” entre 1965 y 1969 por la cadena NBC y han sido repetidas innumerables veces por nuestras pantallas por más de un canal, siendo el 13 la más reciente.

La serie fue una creación del alguna vez corrosivo Mel Brooks, quien hizo carrera posteriormente en el cine haciendo parodias a todo tipo de géneros (“Frankenstein Jr.”, “Space balls”, “Las locas Aventuras de Robin Hood”). Brooks se asoció con un señor llamado Buck Henry con la idea de crear una ácida contrapartida al éxito de otras series como “El agente de Cipol”, Misión Imposible” y toda la fiebre por programas de espías, que a su vez, fueron la repercusión en los años ’60 de la moda de James Bond.

Brooks dijo lo siguiente: “Nadie ha hecho un programa sobre un idiota antes. Yo decidí ser el primero”. Así que lo hicieron durante 138 capítulos, logrando siete premios Emmy –tres de los cuales fueron para Adams- y una de las comedias para TV más divertidas de todos los tiempos, relatando las absurdas aventuras de este gaznápiro dedicado a defender la libertad del mundo occidental.

Las aventuras de Smart surgen del constante enfrentamiento con K.A.O.S, una organización terrorista con planes de conquistar el mundo. El 86 es apoyado por “El jefe” (el ex cantante de ópera Edward Platt) y secundado por su fiel compañera y luego devota esposa en la serie, Bárbara Feldon (quien, en aquel entonces era la amante de uno de los productores). Ataviado con todo tipo de extraños aparatajes, como su infaltable zapatófono o el detestable “cono del silencio”, Max destacaba por su eficacia para cumplir cada misión, a pesar de su extraordinaria habilidad para hacer todo mal.

Sólo un agente de C.O.N.T.R.O.L. le disputaba el rol de imbécil al pobre Max: Larabee (Robert Kavelas), quien se sumaba a otros insólitos agentes como el ubicuo agente 13 (David Ketchum), que podía aparecer desde un buzón o la taza del baño. Completaba esta galería de seres impredecibles, Jaime (Dick Gautier), un androide algo cuadrado y bastante literal en su comportamiento. Entre los antagonistas pertenecientes a K.A.O.S., destacaba el archienemigo de Max, Siegfried, un siniestro individuo marcado por una cicatriz que era interpretado por Bernie Kopell, quien con el tiempo, cambió de profesión y programa y se convirtió en el doctor del “Crucero del Amor”.

Aunque ese fue el papel que consagró y llevará a la inmortalidad a Don Adams, nunca podré olvidar otro programa que conducía, y que alguna vez exhibió Canal 13, los sábado al mediodía ¿a fines de los 70? En Estados Unidos se llamó “Don Adam´s Screen Test”, y tuvo 24 episodios en 1975. La versión doblada se llamó “¿Te gustaría ser una estrella de cine?”, en un game-show, un espacio de concurso y ponía cada semana a dos personas que habían sido previamente sorteadas a recrear junto algún famoso del cine o la TV de la época (tipo William Shatner) alguna escena famosa del cine. Como “De aquí a la eternidad”, por ejemplo, o “Días sin huella”. El ganador, obtenía la oportunidad de aparecer en un pequeño papel en alguna serie de esos días.

Tras uno que otro papel en alguna serie sin mucha fama, Adams terminó doblando la voz del protagonista de la serie de dibujos animados “El inspector Gadget”. Pero también volvió a repetirse el plato con su principal personaje. En 1980 protagonizó la película para el cine “La bomba que desnuda”, donde hizo una vez más del Súper Agente 86, junto a actores como Vittorio Gassman y Sylvia Kristel.

Nueve años después, se realizó un nuevo intento de resucitarlo en el telefilme “Traigan a Smart otra vez “ (“Get Smart Again!”), que varias veces hemos visto en el cable, y donde aparecen algo más viejitos el 86, la 99, Larrabiee, Jaime y hasta Siegfried. Pero el humor de la serie original de los 60 ya no está presente. Y lo mismo ocurrió el 95, con un postrero intento de revivir la serie, incluso el comediante Andy Dick (“News radio”) hacía de Zach, el hijo del 86 y la 99. La serie fue un fracaso y fue cancelada rápidamente. Sólo pudo revivir su personaje con éxito, en una serie de comerciales iniciados en 1999 para una compañía telefónica canadiense.

Nos quedamos con el recuerdo del torpe Maxwell Smart pasando por un pasillo lleno de puertas secretas que se le cerraban en sus narices, mientras se escuchaba de fondo la inolvidable melodía de Irving Szathmary.

Donald James Yarmy, su nombre real, estuvo en la Segunda Guerra Mundial, peleó el Guadalcanal, donde contrajo la Malaria, razón por la cual fue dado de baja. Comenzó como comediante en locales y teatros, y aunque pocos lo saben, pudo desarrollar su veta más dramática en Broadway. Se casó tres veces y tuvo 7 hijos, dos de las cuales siguieron sus pasos (Cecily y Stacey), sin mucha fortuna.

Aunque ya no está, es difícil imaginarse a otro en su lugar. Habrá que ver como le va al remake para el cine que se prepara para el próximo año de la famosa serie de TV que popularizó. Tras sonar los nombres de Jim Carrey y Will Farrell como el nuevo Súper Agente 86, finalmente ha sido elegido el actor Steve Carell, quien hace del tío Arthur en el remake de “La Hechizada”, es popular en Estados Unidos por la sitcom “The office” y está en los primeros lugares de la taquilla por su comedia “Vírgen a los 40”. Habrá que ver si no le queda grande el zapatófono de Smart.

sábado, septiembre 24, 2005

MUJERES QUE QUIEREN ESTAR CON OTRA MUJER





La bisexualidad está de moda. En un afiche, en una publicidad, en una película. Quizás por eso se ha vuelto más común que una mujer heterosexual, tenga curiosidad por saber como es estar con otra persona de su mismo sexo. Aquí nos dan su testimonio.

Daniel Olave M.

“FUE UNA GRAN EXPERIENCIA”

Amelia tiene 26 años, estudió psicología, y se define como una chica muy normal. Es heterosexual, sólo ha tenido parejas masculinas, pero dice que siempre ha sido una persona muy curiosa, “en todos los ámbitos, y obviamente en el sexual”. Ella tiene claro que “desde adolescente sentía la curiosidad por cómo sería estar con otra mujer, sin que esto se transformara en una obsesión o en algún motivo para dudar de mi orientación sexual, la que siempre he tenido super clara: me gustan mucho los hombres”.

Esta curiosidad, afirma, tiene más que ver con una cosa sensorial, de querer saber “cómo sería besar a una mujer, tocarla, el tipo de energía que se genera y por sobre todo que me pasaba a mí, a mi cuerpo ante las caricias de otra mujer. Mis ganas de hacerlo nunca fueron por el morbo, como algo sórdido. Ni menos por la moda o por la choreza de la transgreción o decir: ‘mira que soy progre soy capaz de meterme con otra mina’. Para nada, solo eran las ganas de explorar y reafirmar la libertad de mi sexualidad”, afirma.

Amelia cuenta con naturalidad que ha vivido esta experiencia en dos ocasiones, una mejor que la otra, dice, pero ambas “placenteras, respetuosas y con ene cuidado por la otra persona. La primera vez fue con una de mis mejores amigas. Siempre hablábamos del tema, pero nunca nos atrevimos hasta que se dio, fue en el contexto de un trío con mi pareja, lo que facilitó el cuento. Fue una gran experiencia, lo pasamos bien y después cero rollo. Somos tan amigas como antes, lo hablamos, no es un tema tabú entre nosotras, nos acordamos siempre... es como haber compartido tu primera borrachera con tu amiga de adolescencia”.

Sobre las consecuencias de estas experiencias es muy tajante: “No las veo ni como traumáticas o algo de lo que me avergüenzo y prefiero borrar. Ni tampoco como tan trascendentales dentro de mi vida. Son solo parte de explorar, de un proceso de autoconocimiento que nunca se acaba y de un ejercicio pleno de mi sexualidad. No quiero decir que todas las chicas deban hacerlo. Para mi estuvo bien, no me cierro a la posibilidad de volver a hacerlo ya sea en un trío o bien sola, y tampoco siento que entré al club de los bi por esto. Sigo tan hetero como siempre o más, porque si algo confirmé es que prefiero mil veces estar con un hombre”, afirma la joven.

“NO ME NIEGO A LA BISEXUALIDAD”

Alejandra Valle es periodista, ha trabajado en “Primer Plano”, “Buenos Días a Todos” y actualmente, en “En Portada”. “Hay pocas cosas más cool que ser bisexual en el siglo XXI”, escribió en una columna en el diario “La Nación”, la cual tuvo curiosos efectos. “Me llamaron hombres y mujeres. Encontré como lógico que me buscaran mujeres, y de hecho tuve algunas ofertas concretas. Además, me llamaron y mandaron mails, hombres que no veía hace mucho tiempo. Parece que la foto les había excitado. O sea, prácticamente pasé a convertirme en sex symbol”, dice sonriendo.

“Lo que pasa es que la homosexualidad femenina no es muy aceptada”, reflexiona sobre el tema. “Socialmente es más aceptada la masculina. Pero estéticamente, es mucho más atractivo ver dos mujeres besándose o juntas. Incluso para las propias mujeres. Pero es distinto si saben que dos mujeres son lesbianas. Ahora eso tiene mucho que ver con la ignorancia y los prejuicios sobre el tema, ya que la mayoría asocia a las lesbianas con la imagen de la mujer “amachotada”, pero también las hay muy femeninas”.

“Yo de verdad creo que ya soy una mujer madura”, dice.”He tenido parejas, tengo un hijo, y actualmente me fijo en las personas, no en el sexo. Si conociera a una mujer que me produjera algo, no me niego para nada a la bisexualidad”.

“Son varias cosas distintas en todo caso”, aclara Alejandra. “Una cosa sería por la pura experiencia sexual, por experimentar. Tiene que ver con la etapa que estoy viviendo y eso es algo que me atrae más. Otra cosa sería una relación con una mujer propiamente tal, aunque no me cierro a esa posibilidad si es que me llegara a enamorar. Pero no lo creo, sinceramente. Me gustan demasiado los hombres. Ahora, si estuviera con una pareja masculina y los dos nos sentimos atraídos por una mujer, también existe la posibilidad del trío. Y eso es algo que he conversado”.

“LAS MUJERES ME PARECEN MUY ATRACTIVAS”

Manuela, al igual que Alejandra, -profesional de rubro audiovisual- tiene la curiosidad y siente que tarde o temprano probará de que se trata. No hay ninguna indefinición sexual en su vida. Tiene las cosas super claras, 28 años y le gustan los hombres. Pero no puede dejar de admirar a otras mujeres si son atractivas.

“Eso me parece super normal. O sea, si uno ve a la Fernanda Urrejola en esos afiches gigantes de la leche, uf”, comenta. Tiene claro también que muchas veces esto del coqueteo entre mujeres es parte de un juego de seducción con los hombres. “De todos los hombres que conozco, más del 85% tiene como principal fantasía erótica estar en un trío con dos mujeres. Esa imagen de dos minas juntas los excitan. Pero no estoy ni ahí con cumplirle la fantasía a ningún huevón machista.”

Por eso, dice, si se llegar a dar la posibilidad de un encuentro sexual con otra mujer, “sería las dos a solas, sino no serviría de nada. No buscaría experimentar, sino más bien enfrentar la realidad: las mujeres me parecen sumamente atractivas y me excita ver a dos mujeres en una película porno, por ejemplo. Yo creo que muy pocas mujeres hetero se atreven a asumir esa realidad, por que les da susto, creen -al igual que la mayoría de los hombres-, que porque algo en el sexo opuesto les atrae, son homosexuales. Yo creo que una cosa no tiene que ver con la otra. Simplemente tengo una necesidad de vivir a plenitud mi sexualidad y eso no me convierte en lesbiana”, explica Manuela.

Según dice, es algo que ha conversado muchas veces con sus amigas y hay varias que opinan igual. Incluso, alguna vez, ya adulta, se besó con alguna amiga. “Y no estuvo nada de mal”, afirma.

Amaya Forch
“NO ME ATRAE ESTAR CON OTRA MUJER”


La actriz Amaya Forch fue la protagonista del telefilme “Amigas en Bach”, dirigido por Marcelo Ferrari (“Subterra”) para la serie “Cuentos Chilenos” de TVN a partir de un relato de la escritora Pía Barros. Allí encarnó a una mujer, cuyo esposo (Luciano Cruz Coke) intenta seducir a una amiga de ella (Romina Mena), sin saber que ésta es lesbiana. En venganza, el personaje de Amaya tiene un affaire con su amiga.

“El tema ha existido toda la vida, pero nos hemos hecho los ciegos un poco”, dice Amaya sobre la supuesta moda de la bisexualidad. ”Es algo que está super vetado y escondido y las que viven esa sexualidad están marginadas. Ahora hay una especie de destape, y sí creo que más que en los adultos hay una moda entre los jóvenes de la bisexualidad. Hay una cosa medio taquillera, y es que como no tienen a quien admirar, admiran a los rockeros y si sale Madonna besándose con Britney Spears, dicen ‘por qué no?. Y no se si es moda, pero sí es algo que se muestra más. Es una cosa netamente efectista y comercial, pero sí causa efectos.

La actriz agrega que a través de cosas que se conversan ha captado que hay una especie de “pequeño destape”, al respecto, “pero es un destape superficial”, acota. “Creo que para las mujeres que son lesbianas, esto es algo mucho más profundo que tener una relación sexual con una mujer. Eso de probar por probar, esa calentura de choreza, o decir ‘hay que loco que soy’, es algo muy superficial”.

“Todo es legítimo en el plano sexual, mientras no le hagas daño a otra persona ni involucres a menores de edad”, dice la actriz, sobre las mujeres dispuestas a experimentar en este campo. “Entre parejas o adultos con ganas de experimentar, cada uno puede hacer lo que quiera. Pero me refiero a esto de la moda. Si sale en la tele, es choro y entretenido”.

“Sobre el tema de si a mí me atrae la idea de estar con otra mujer”, dice Amaya, “no es algo que me llame la atención. Y menos por moda. No lo haría nunca. Soy rebelde, así que si algo está de moda, yo hago lo contrario. Una vez una pareja me ofreció hacer un trío con una amiga mía y le dije que no. Específicamente porque yo no tenia ninguna ganas de coquetear con mi amiga para que él se excitara. Y porque para mi tampoco iba a ser agradable verlo con ella. No estaba dispuesta a exponerme emocionalmente en una situación que no sabía si podía terminar doliéndome mucho”.

jueves, septiembre 22, 2005

EL CINE CHILENO QUE VIENE






TODOS QUIEREN ESTRENAR
En lo que queda del año hay una alrededor de una decena de películas nacionales pujando por su lugar en la cartelera. Desde "Se Arrienda", la ópera prima de Fuguet, hasta el primer filme de monstruos. Cintas experimentales y políticas y una serie de producciones que luchan por su espacio y estrenar antes que se acabe el año.

Daniel Olave M.

JUEGOS DE VERANO
La tercera película surgida de la Escuela de Cine (tras "Historias de Sexo" y "Fragmentos urbanos") no es una serie de cortos, sino una sola historia codirigida a ocho manos. Fernanda Aljaro, Daniela González, Andrea Wassaf y Matías Bize (que se repite el plato con "En la Cama"), realizan esta película sobre un grupo de jóvenes que gustan de vivir situaciones límites. Con Benjamín Vicuña, Siboney Lo, Sebastián Layseca y Fernando Gómez Rovira. Estreno 29 de septiembre.

SE ARRIENDA
De Alberto Fuguet. El ex crítico de cine y destacado escritor y guionista ("En un lugar de la noche"), debuta en la realización con la historia de un músico que quiere dedicarse al cine y trata de sobrevivir en una sociedad que parece obligar a todo el mundo a venderse. De los 80 y sus ideales a un presente donde él parece ser el único está a la deriva por luchar por sus principios. Con Luciano Cruz Coke, Francisca Lewin, Jaime Vadell, Felipe Braun, Ignacia Allamand. Estreno: 6 de octubre.

HORCON
De Rodrigo Gonçálvez. Documentalista y pintor, este realizador plasmó en su primer largometraje de ficción una historia basada en hechos reales, pero filtrada por una mirada a ratos surrealista y otros definitivamente esperpéntica. Una joven alemana viaja hasta el balneario de Horcón para descubrir la verdad sobre el pasado de su padre chileno. Un abordaje poético a la parte más oscura de nuestro reciente pasado. Con Julia Beerhold, Alejandro Castillo, Juan Pablo Sáez. Estreno: 13 de octubre.

LAS MUJERES NO VAN AL CIELO
El primer desnudo cinematográfico de Tatiana Merino (que debutó en el cine con la coproducción entre Brasil y Chile: "Garrincha"), es parte de la oferta de esta cinta, la primera como director de José Valdebenito. En la cinta, que ha sido definida como una comedia policial, también actúan Soledad Pérez, Romeo Singer, Carmina Riego, Agustín Moya y Daniel Alcaíno. La película narra las aventuras de dos empleadas de un banco que se convierten en estafadoras sólo para darle emoción a sus vidas. Estreno 20 de noviembre.

EL BAÑO
De Gregory Cohen. Actor, dramaturgo, escritor y guionista, Cohen usa su mirada llena de humor negro para hacer un ajuste de cuentas con la historia de Chile en el período que va desde 1968 a 1988 en su personal mirada. Todo ocurre en el baño de una casa y con la cámara con el mismo punto de vista. Frente a ella desfilan personajes y conflictos a veces tiernos y otras espeluznantes. Con un extenso elenco que incluye a Pablo Macaya, Alex Zisis y Aline Kuppenheim, entre otros. Estreno: 3 de noviembre.

EL HUESPED
De Coke Hidalgo. Otro debut es el de este director que prueba suerte en el género de terror poco desarrollado en nuestro país. En un hospital, un grupo de jóvenes directores debe enfrentarse a una serie de misteriosa muertes. Un extraño experimento genético ha creado un monstruo cuyos crímenes se trata de ocultar debido a intereses comerciales. Atmósfera y la primera criatura del cien chileno merced a los efectos digitales. Con Iñigo Urrutia, Guido Vecchiola, Erto Pantoja, Jaime Vadell, Marcela Espinoza, Loreto Valenzuela. Estreno 10 de noviembre.

EL REY DE SAN GREGORIO
De Alfonso Gacitúa. Tras su experiencia real de casi una década con un grupo de discapacitados en la población San Gregorio, el director entrecruza el documental con la ficción, al recrear la historia de amor de un joven discapacitado de nombre Pedro Vargas (interpretado por él mismo). Las dificultades de este amor, las presiones familiares y los que intentan ayudarlos en una historia emotiva y verídica. Con Pedro Vargas, Gloria Munchmayer, Andrés Rillón. Estreno: octubre o noviembre.

PADRE NUESTRO

De Rodrigo Sepúlveda. De vasta experiencia televisiva ("Los Simuladores") y un largometraje ya estrenado ("Un ladrón y su mujer"), el realizador se basa en una experiencia autobiográfica para contar el viaje de tres hermanos de Santiago a Viña del Mar para reencontrarse con su padre moribundo. Una historia íntima y con grandes actuaciones, que matiza el drama con el humor negro. Con un tremendo Jaime Vadell, la argentina Cecilia Roth, Francisco Pérez Bannen, Amparo Noguera, Luis Gnecco, Coca Guazzini. Estreno: octubre.

EN LA CAMA
De Matías Bize. Uno de los realizadores más jóvenes de la temporada, pero ya estrena una segunda película. Luego del éxito internacional de "Sábado", su primer filme, ahora relata la historia íntima de sólo dos personajes en una sola locación. Una joven pareja que se acaba de conocer pasa la noche en un motel con la idea de tener sexo casual. Con las horas surge la interrogante, de si es posible vincularse físicamente sin comprometer las emociones y los sentimientos. Con Blanca Lewin y Gonzalo Valenzuela. Estreno: 24 de noviembre.

viernes, septiembre 09, 2005

PURO AMOR PROPIO





Testimonios de primera mano sobre la masturbación

A estas alturas debiera ser innecesario insistir en que la masturbación es normal. Que es parte de la vida sexual de hombres y mujeres, y que no produce ningún problema en la salud mental ni física de quienes la practican. Ni siquiera “en exceso”. Pero así y todo, hay quienes la ven como signo de inmadurez en la edad adulta. No nuestros entrevistados.

Por Daniel Olave

“Masturbarse es hacer el amor con la persona que más quieres “
Woody Allen



“Contar anécdotas de masturbación y hacer chistes sobre el tema, está bien, siempre y cuando se remitan a la adolescencia. Pero son pocos los que reconocen que la actividad continúa cuando eres mayor”, dice de entrada Miguel, publicista de 33 años. “Yo no tengo problema con eso. Y creo que la mayoría lo sigue haciendo, aunque no lo reconozca”.
En un país poco asumido en los temas sexuales, donde el desnudo todavía es noticia, la masturbación adulta sigue siendo tabú. Está bien si se es un adolescente despertando al erotismo y siempre habrá un facultativo abierto o un sicólogo moderno diciendo que es normal que niños y niñas lo hagan. Y que si es mucho, que mejor hagan deporte o piensen en otras cosas.
Pero ya nadie se atreve a asustar a los adolescentes con historias de pecado, pelos en las manos, retardo mental u otro argumento típico de las viejas campañas del terror. Aunque otra cosa es aceptar que hombres y mujeres adultos, con pareja estable, continúan con las prácticas onanistas, muchas veces, a lo largo de toda su vida.
“Lo tengo súper asumido. Es una forma de darse placer sin depender de nadie más. Y aunque desde que empecé mi vida sexual regular a los 18 años, casi siempre he estado emparejado, eso no me ha quitado lo pajero”, explica Miguel.
Antonio, otro profesional de 30 años, dice que pasó por una época de cuestionarse o arrastrar algo de culpa. “Cuando era más chico, era por una cosa religiosa. Y ya grande, porque me hacía sentir pendejo. Como que no podía ser que anduviera siempre con ganas de masturbarme si tenía pareja estable. Si vivía con alguien y menos si estaba casado”.
A diferencia del personaje de Boris Quercia en “Sexo con Amor”, a Antonio su propia pareja lo ayudó a superar ese rollo. “Un día llegó de improviso del trabajo y yo estaba tirado en la cama, masturbándome. Como estaba en pelotas, me fue imposible hacerme el loco, vestirme y todo eso. Simplemente mi mujer me pilló ‘con las manos en la masa’, literalmente. Me hice el cool, y la esperé. Y nada. Se rió, se sacó la ropa y se unió al baile. Y es que es una expresión de mi sexualidad. Nada más, ni nada menos”.
Claro que hay mujeres que no piensan así. Las hay que se molestan si saben que su pareja se masturba. “A veces lo he hablado con algunas amigas”, dice Macarena, de 22 años. “Y ellas dicen que si el pololo se masturba es porque ellas no lo satisfacen. Es como si les fueran infieles. Y yo creo que no tiene nada que ver. Es algo aparte”.
Eso, a pesar que esta chica, estudiante de comunicación, no practica el autoerotismo. “Tengo una vida sexual normal. Tengo pareja y no creo tener una tranca al respecto. Alguna vez lo intenté cuando chica y no pasó nada. Desde que estoy con mi actual pareja hace tres años, nunca he sentido la necesidad. Pero no lo veo como algo malo o sucio. Me parece más como una variante sexual, algo que nunca he hecho. Supongo que algún día le descubriré el gusto”.

AMAR AL PROPIO CUERPO

En una situación distinta está Mariela, de 24 años. Es virgen, pero se masturba. “Desde niños buscamos placer. En mi caso, se hizo más evidente desde los 14 ó 15 años, cuándo mi cuerpo comenzó a cambiar. La curiosidad comenzó a crecer y la necesidad de sensaciones nuevas se hizo cada vez más fuerte. Pero con el tiempo se ha transformado en una relación de amor con mi cuerpo. Conocerlo, quererlo, descubrirlo y sentir la capacidad de brindarme placer sin otro, que siempre es necesario pero no imprescindible”.
Según ella, “la masturbación no es un sustituto de algo que falta, que otro me tiene que dar y como ese otro no está me veo ‘obligada’ a dármelo yo misma. No es eso, es otra ‘relación’, y en el caso de tener una pareja, no voy a dejar de lado porque son espacios complementarios”.
“Cuando era más pendeja a veces me avergonzaba hacerlo y no se lo contaba a nadie”, continúa explicando Mariela. “Pero con el tiempo he ido sintiendo que es muy inherente a nosotros y no tengo problema en contarlo. El problema lo tienen los otros al escucharlo, porque para muchos la masturbación todavía es un tema masculino, como la sexualidad en general, o de mujeres muy urgidas. Pero filo, yo persisto y me ha ayudado a conocer mi cuerpo, quererlo, respetarlo y estar en comunión con él”.
Miguel es de los que piensa igual. “Incluso, podría decir que cuando estoy más sexualmente activo es cuando más me masturbo. Es como si estuvieras en un estado más erótico. Incluso, a veces, puedo tener ganas de masturbarme después de tirar, y no porque me quedé con las ganas. Es que simplemente es algo distinto. Una cosa personal. Una forma de estar bien con uno mismo.”.
Pero no todos parecen asumirlo con la misma naturalidad. Aunque les pasa lo mismo, más bien han tenido que rendirse a la evidencia. Como Pablo, un periodista treintón: “Es cierto que siempre pensé que la paja se pasaba con el tiempo. La tranquilidad ante esa vana esperanza se me fue cuando estaba viendo Belleza Americana y el personaje principal reconocía que empezaba el día con una paja. Después encontré a Houllebecq en Plataforma, que tenía un personaje que se ahogaba a pajas. Todavía, y ahora que se aborda el tema, sólo puedo suponer que las pajas de adulto son pajas normales. Me queda claro que de adolescente no se puede vivir sin ellas. Pero de grande me pregunto qué se puede hacer si Marlene Olivari, la Sita Jeanette o las minas de Mekano andan todo el día mostrando su jugosa carnalidad”.
Xavier, un contador de 35 años, se confiesa: “Una vez un amigo me dijo que lo superaría al casarme, ya que el sexo con mi pareja sería el medio para superar tal impasse. Pero la verdad, no ayudo de mucho. Puedo tener sexo e igual tener deseos de masturbarme de vez en cuando. Siempre he pensado que soy paja-adicto”.
Los inicios de Xavier en el arte de la autoestimulación resumen una experiencia que tiene muchas coincidencias con la de varios entrevistados: “Comencé mi interés por tan loable deporte, desde que tenia 12 años, cuando me toco ver una competencia de pajas, en mi población natal. Se ponían cuatro giles a masturbarse y se apostaba quien llegaba más lejos. Traté de convertirme en un buen lanzador, pero era tan incontrolable el placer, que disparaba para cualquier lado”. Y remata diciendo: “He disfrutado de tan sublime placer los últimos 23 años. Pasé por etapas de remordimiento moral, el pecado y eso, pero la paja es más fuerte”.

EL ARTE SOLITARIO

La masturbación grupal o la competencia de pajas es una forma bastante común de iniciarse en el autoplacer. “La primera vez que vi lo que era masturbarse fue en una competencia en la que pude advertir que el desarrollo de otros dos compañeros ya había llegado. Eramos cinco y los otros tres no tuvimos otra que cagarnos de la risa, asombrados con el chorro ajeno. Fue la primera y última paja en grupo”, comenta Pablo, quien, con el tiempo, ha elaborado su propia teoría sobre la autoestimulación.
“Hay que reconocer en esta variante un espacio tremendamente creativo. Porque no es llegar y correrse una paja, ¡no señor! En cada una de ellas se condensa lo mejor del relato y la narración: presentación, acción y conclusión. Nadie se va de paja sin imaginarse un gesto, una palabra sutil, un momento clave o una transgresión. Insisto, hoy más que nunca uno es carne de paja. Se vive en un mundo virtual donde las respuestas deben ser inmediatas, y ante la calentura permanente a la que estamos sometidos, como bichitos de una sala de experimentos, como neurotransmisores dependientes de la señal, qué podría ser más eficaz para la angustia y la ansiedad”.
Curiosamente, las mujeres que accedieron a dar sus testimonios para este reportaje, tienen más resuelto el conflicto, superadas las culpas y asumida la naturalidad del asunto que tienen entre manos. Juanita, parvularia de 42 años reflexiona en voz alta: “Si la pregunta es si se hace tanto en la adultez como en la adolescencia, la respuesta es un sí franco y absoluto. Creo que la diferencia tiene que ver con la calidad de tus relaciones sexuales o de tu vida en pareja. Para ponerlo de manera más prosaica, si te tienen satisfecha o no... La verdad es que si la frecuencia y el estándar de tus polvos es alto, uno no echa de menos la paja... Así de brutal”.
Y lo dice por experiencia propia: “Me masturbo desde los 4 o cinco años y durante los períodos en que mi vida sexual era un desastre, frustrada o muy discontinua, recurría seguido a la masturbación. Y con muchísima menor frecuencia cuando lo pasaba bien en la cama, como ahora. Pero para mí también es válida durante una relación sexual. Creo que también ayuda a liberar tensiones cuando el stress es galopante y no tienes un polvito ad portas. Relaja y estimula el sistema nervioso. Yo la recomiendo a ojos cerrados”.


CON PAREJA

Para algunas mujeres, la masturbación está plenamente conectada con su vida en pareja. Ese es el caso de Alicia, productora de treinta y tantos: “Hace casi 20 años que descubrí que masturbarse era ‘heavy’. Toda un sensación, de esas que recorre el cuerpo y te deja extenuada. Con mi pareja nunca hemos dejado de disfrutar lo que la masturbación nos puede brindar. Es una herramienta más del sexo, que para nosotros se ha convertido en una forma de provocarnos, de decir cuanto nos deseamos, de recordarnos, porque cuando hemos estado lejos por distintas razones, masturbarse pensando en el otro es doblemente agradable”.
“¡Pensar que en algún momento me cuestioné el hecho de disfrutar tanto la masturbación!”, se lamenta Alicia. “Un prejuicio estúpido, una tontera, uno no puede negarse al placer”. Aunque la mayoría de los entrevistados reconoce haberse iniciado en estas prácticas desde adolescente e incluso de muy niños, hay otros que han descubierto los potenciales del autoerotismo en forma tardía, aunque no por eso con menos potencia. “Muchas veces me pregunté por qué nunca me había aventurado a darme placer sexual en solitario”, relata Catalina, ingeniero comercial. ”Imagino que pudieron ser trancas con el tema, pero la respuesta consciente siempre era ‘qué fome, esto me gusta de a dos’. Pero a los 35 años me reencontré por mail con un antiguo conocido que ahora vive fuera del país. Llevaba tres años de separada y no había mantenido ninguna relación. Comenzamos a cartearnos, a enviarnos fotos, y un buen día terminamos hablando abiertamente de sexo. Decidimos entonces que tendríamos una relación sexual -porque no era sentimental- a la distancia”.
Según Catalina, ese fue “el verano más ardiente que he vivido. Pedro me escribía dos líneas y yo no podía trabajar... vivía en un estado permanente de excitación, nunca había tenido tanta conciencia de mis genitales. Corría a mi casa en la tarde si él me había anunciado telefonearme, y me preocupaba de estar sola. Él dirigía todos mis movimientos sobre mi cuerpo y me sugirió comprar también un consolador. No había tenido un mal sexo en mi vida, pero ignoraba que las sensaciones autoprovocadas también podían ser casi igual de intensas. La relación terminó, pero me quedó el consolador. No lo he usado más de tres veces en 10 meses, pero la experiencia ha sido siempre muy satisfactoria”.
“Me gusta más que exista otro”, reconoce Catalina, “pero la verdad es que a veces el llamado de la carne es fuerte. Hace unos meses tuve un romance breve que me sirvió para percatarme de que en pleno acto podía yo también ayudar autoestimulándome. De hecho, logré orgasmos que no había conseguido antes, en años, en una posición determinada”.
El sexo no es cosa de niños. No exclusivamente. Nos acompaña durante toda nuestra vida y la masturbación es parte de ella. Y es que en la sexualidad y el erotismo, como en toda actividad humana, uno nunca termina de aprender.

TESTIMONIO: HISTORIA DE AMOR EN SINGULAR

“Nunca fui una niña muy activa en lo sexual, aunque me pasaban cosas como a todo el mundo.Pero la masturbación no estaba entre mis hábitos. Creo que ni siquiera sabía bien cómo se hacía. Recuerdo sí que la calentura y las sensaciones raras en la vulva estaban. O sea, alguna vez me restregué contra el brazo del sofá y fue placentero. Pero de orgasmos, nada de nada todavía. Eso vino más tarde”.
“Las cosas comenzaron, aunque parezca contradictorio, en pareja. Sé que el acto onanista es en sí mismo un placer individual, algo que se hace solito. Pero bueno, a mí me pasó que lo descubrí en pareja. Fue mi primer compañero sexual quien me incentivó en el tema. A él le gustaban los juegos y me introdujo en ellos, algo que agradezco. Así empecé a convertir la masturbación en un juego erótico con él: hacerlo juntos, vernos el uno al otro, hacérnoslo mutuamente. Hacerlo mientras hablábamos por teléfono cada uno en su casa. Muy entretenido”.
“Con el tiempo, me alejé de esa pareja, pero hubo cosas que se quedaron conmigo. La masturbación fue una de ellas. Hoy podría decir con propiedad que para mí masturbarme es un placer que me doy y disfruto plenamente”.
“Me gusta ver televisión y comenzar suavemente a tocarme, casi sin pensar en ello, hasta que se vuelve imperiosa la necesidad del orgasmo y apago la tele, para concentrarme plenamente en mi sexo, mi placer, mis fantasías y acabar una y otra vez. Una cosa que tengo clara es que el placer de masturbarse no tiene directa relación con la falta de sexo, ni con la ausencia de pareja. Puede estar presente teniendo una vida sexual activa y placentera. En otras palabras, el pajero es pajero solo o acompañado”.
“Una infidencia: he de confesar que me gusta poner mi sello en los lugares que visito. Todo comenzó hace hartos años, cuando aún era veinteañera y un día me bajaron las ‘ganas’ en horario laboral. Como estaba prendida y no había forma de remediarlo, partí al baño de mujeres de la oficina y me masturbé sentada en la taza del W.C. Lo hice en silencio, con los ojos cerrados, fantaseando con escenas eróticas poco convencionales. Fue mi primera vez. De ahí en adelante, perdí el pudor y creo que son pocos los baños compartidos que se han salvado. Incluso esos donde hay varias casetas y sólo te separa de las otras mujeres una puerta de lata. Es un juego entretenido, con adrenalina y muy placentero”.
Adelaida, profesional, 36 años.

(Publicado en La Nación Domingo, noviembre del 2003)

lunes, septiembre 05, 2005

SALVADOR ALLENDE




SALVADOR ALLENDE

Es cuestión de justicia. Primero, porque Patricio Guzmán es el documentalista más importante y reconocido mundialmente que tiene Chile. Pero del que prácticamente no se ha visto nada en nuestro país, al menos no en la cartelera comercial...y de la televisión para que hablar, cuando sus trabajos son habituales de la pantalla chica europea. Gran parte del imaginario audiovisual sobre la Unidad Popular y el Golpe Militar se debe a su trabajo. Que uno de sus más recientes trabajos llegue en 10 copias al circuito comercial de exhibición era imprescindible y un asunto de justicia.
Pero también, y sobre todo, es un asunto de justicia con Salvador Allende, un personaje que aún sigue siendo polémico en Chile, mientras en el resto del mundo es parte del panteón sagrado de las figuras revolucionarias, en una iconografía que a ratos se vuelve pop y que incluye, entre otros, al mismísimo Che Guevara. Parece inconcebible que a 32 años de su muerte, y a pesar de que tanto se ha hablado y tanto se ha escrito, Allende permanezca en una suerte de limbo que se debate entre la caricatura (el tipo mujeriego y de gustos burgueses como el whisky) y la categoría de santón de una parte de la izquierda.
Hacía falta una película sobre él (y aún nos falta la ficción, pero eso ya es otra historia). Y una que, como ésta, buceara en una dimensión humana, social y política, sin pretender la mentada objetividad, la que por alguna extraña razón, algunos insisten en pedirle al documental, que se sabe, no es lo mismo que un reportaje periodístico, el cual tampoco tendría por que ser objetivo.
Pero en su cinta, Guzmán parte dejando en claro el terreno que se pisa. Este es un trabajo personal. Una búsqueda necesaria para con un personaje que el realizador confiesa en off, se hizo cada vez más importante en su vida. Aún más que en esos mismos años, en que arriba de una citroneta y con un equipo reducido, siguió a Allende durante su campaña para registrar el advenimiento de una época, que se adivinaba histórica, pero de la que se desconocía su fatal desenlace.
Guzmán esboza un retrato impresionista de Allende, recreando su vida –aunque en rigor no es un documental biográfico- a través de gente que lo conoció y lo quiso (amiga de la infancia, ex compañeros de la UP, la Payita), pero obviando a los personajes importantes de la política (no hay ex colaboradores hoy destacados políticos) y preocupándose de la gente de la calle. La que vibró con la UP y que como Guzmán, consideran una época de goce, de sueños, de sensaciones de un futuro único y una vivencia colectiva potente e irrepetible. Y también, de personas de hoy, jóvenes, que destacan su legado desde el corazón y las tripas.
Guzmán acude a imágenes que ya había usado incluso en su trilogía de la "Batalla de Chile", y como otros de sus trabajos, parece que "Salvador Allende" fuera parte de una gran obra única, que incluye esos, éste y otros trabajos como "Chile, la memoria obstinada" y "El caso Pinochet".
Hay numeroso material de archivo, pero también algunos momentos notables en las entrevistas actuales. Como la discusión de un grupo de ex militantes de la UP, que tres décadas después no se ponen de acuerdo en lo qué pasó, en lo que habría que haber hecho, en lo que pudo ser. O esa cargada de emoción, donde el relato se articula en doble lectura mientras un ex militante socialista de Valparaíso, relata el desconcierto de las bases en día del golpeñ. De a poco la cámara se desliza apartándose de él, dejando su voz en off, mientras se posa en el rostro de otro de sus compañeros que está en silencio, con la mirada pérdida, y en la que adivinamos su propio recuerdo, lejano, pero aún presente y doloroso.

SALVADOR ALLENDE. Francia, Bélgica, Chile, México, Alemania, España. México, 2004. Dir: Patricio Guzmán. 100 min.
Todo espectador.
(publicado en diario "Siete" jueves 1 de septiembre)