martes, abril 25, 2006

KILTRO


Una de las características que trae consigo la mayor cantidad de producciones locales, es que se amplía la oferta, aumentando la variedad temática, estilística y de género. Poco tienen que ver entre sí, películas como “Fuga” y “La sagrada familia”. Y menos aún, entre ambas y “Kiltro”, el tercer estreno nacional en lo que va del año.

Publicitada como la primera película de artes marciales hecha en Chile, está película se entronca en un subgénero que mezcla la acción y la aventura, con códigos súper reconocibles entre los cultores de este tipo de películas. Historias que giran en torno a algún héroe que logra vencer un desafío –que se supone de tipo filosófico interior- , pero que suele ser a punta de patadas y contra un malo bien malo.

Markos Zaror, experto en artes marciales, con un par de películas en el cuerpo (“Chinango”) y una experiencia hollywoodense como doble de riesgo de La Roca, es el gran motor de este proyecto, dirigido por el debutante Ernesto Díaz. Zaror interpreta a Zamir, un joven de origen árabe, obsesionado con Kim (Caterina Jadresic), una chica de padre coreano, y que viven en barrio de Patronato, reconocido como un lugar donde hay una gran cantidad de personas de ambas colonias. Con este elemento, “realista”, se arma una historia del todo extemporánea a cualquier realidad reconocible en nuestro país, y que está sacada a modo de pastiche de múltiples historias relacionadas al género al que pertenece la película.

La chica es hija de un maestro de artes marciales que enseña en su propia academia, y que se ve envuelto en una violenta venganza que arrastra a Kim y por ende, también a su enamorado. Así comienzan a sucederse las escenas de combate, bien coreografiadas y que no desmerecen en su estilo. El personaje enfrenta la supuesta evolución de peleador callejero a un luchador reflexivo, en el camino conquistará el corazón de su enamorada y vivirá un proceso que le hará conocer su origen.

Todos esto elementos responden a los clichés de este tipo de película, que logran aparecer como exóticas en el panorama fílmico local, y que evade cualquier otra pretensión que cumplir con los códigos pre establecidos, y no decepcionar en cuanto a la factura y visualidad de las escenas de combate. Su correcta ejecución técnica es el fuerte, en un tipo de película que no suele destacar ni en las actuaciones ni en la historia. Ni el héroe, la chica (Jadresic) ni el antagonista (Migel Angel de Luca), son actores, y eso se nota. La participación de actores reconocidos en papeles de apoyo (Ximena Rivas, Luis Alarcón, Alejandro Castillo) intenta darle mayor credibilidad y un toque más local, pero finalmente los hace verse algo fuera de lugar entre asesinos tipo ninja y un enano suerte de remedo del maestro Yoda.

Aunque hay elementos de humor, y en algún momento la película intentara reírse de sí misma, prevalece un tono seudo trascendente que hace más patente su excentricidad. Un producto tan legítimo como cualquier otro, pero dirigido a un público que conoce y acepta las convenciones de un género que se funda en el trazo grueso y la patada certera.

KILTRO. Chile, 2006. Dirección Ernesto Díaz. Elenco: Marko Zaror (Zamir), Caterina Jadresic(Kim), Luis Alarcón (Farah), Migel Angel de Luca (Max Kalba), Ximena Rivas (Sara), Alejandro Castillo (Soto), Daniela Lhorente (Romina), Man Soo Yoon (Terán), Roberto Avendaño (Nik Nak), Pablo Cerda (Max Kalba joven)
Calificación: Mayores de 14 años

MARKO ZAROR: “ME ACUERDO CUANDO IBA AL CENTRO, A LAS FUNCIONES DOBLES DE PELÍCULAS DE BRUCE LEE. ERA FANÁTICO Y SALÍA TIRANDO PATADAS”.


En un enorme galpón abandonado que fuera antes una fábrica textil, un solo hombre se enfrenta a golpes con cientos de luchadores vestidos de negro. Esta es una de las imágenes de la película Kiltro, el tercer estreno del año y que inaugura un nuevo capítulo en la historia del cine chileno: es la primera película de acción y artes marciales que se filma en nuestro país.
Marko Zaror, de 27 años, es el protagonista y productor de este proyecto, un sueño largamente acariciado y que se gestó de forma inconsciente cuando vivía en Chile e iba a ver películas de Jackie Chan y Jean Claude Van Damme. “Me acuerdo cuando iba al centro, a las funciones dobles de películas de Bruce Lee. Era fanático y salía tirando patadas”. Con Boris Quercia (“Sexo con amor”) de coproductor, cerca de un millón de dólares de presupuesto, actores como Luis Alarcón, Alejandro Castillo, Ximena Rivas y una gran cantidad de extras chilenos con experiencia en artes marciales, Zaror usó su experiencia en México y Hollywood para sacar adelante la primera cinta de combos y patadas voladoras que se haya hecho por estos lados.
-¿Cómo terminaste haciendo una película de artes marciales?
-“Kiltro es el proyecto que yo siempre quise hacer incluso antes de salir de Chile. Traer el género a mi país y hacer una película de artes marciales en Chile. Las artes marciales yo las practiqué desde chico (su madre era instructora). Primero me fui a México de vacaciones, pero se me fueron dando las oportunidades de a poco. Televisa me ofreció una beca para estudiar actuación, y yo después de hacerlo, y aunque lo encontré interesante, no era lo que yo quería, o sea, mi idea era todo relacionado con las artes marciales".
-¿Cómo fuiste entrando al mundo del cine?
- “En México me ofrecieron hacer algunas películas de acción donde hice papeles secundarios y me dando cuenta que era posible este cuento. Ahí me dije: me la voy a jugar de verdad y me voy a ir a Los Angeles. Mande unos demos y me llamaron.. Lo primero que hice fue un video de tipo Taebo, enseñar gimnasia con artes marciales, y esa cuestión me salvo por un tiempo. Después trabajé con Roger Corman en una película que se llama Hard as Nails, ahí era el guardaespaldas del malo. No tenía ni un diálogo, pero tenía unas escenas de pelea y yo estaba fascinado. Eso me sirvió como demo. Después hice juegos de computador, me pusieron de esas cosas que capturan movimientos y después lo ocupan para juegos interactivos”.
-¿Y en qué momento entraste a las ligas mayores?
- “Bueno, en ese momento me llamaron de nuevo de México, donde hice Chinango que fue una película que coproducí y todo. Y ya con esa película y lo demás, como que ya tenía un currículum más formado y empecé a mandarlo para postular a proyectos que se estaban produciendo. Ahí conseguí otro papel en un drama que se llama Entre llamas, y bueno, de repente estaba entrenando en un gimnasio donde entrenan todos los acróbatas y la gente que esta metida en el medio de acción, la gente de Jackie Chan, los que hicieron Matrix, los Power Rangers, Las Tortugas Ninja. Todo el mundo entrenaba ahí, en muy buena onda, y de repente me ofrecieron el trabajo de doble. Ahí fue cuando se me acerco Andy Cheng, que es el brazo derecho de Jackie Chan y que ahora se independizó y esta haciendo sus propias películas, para que trabajáramos en el filme con la Roca (Fuego en el Amazonas). Eso fue como un seminario de lo que es el cine con artes marciales. Porque una cosa es hacer artes marciales y otra saber hacer películas”.
-¿Y por qué te viniste a Chile?
-“Como después de ese trabajo me alcanzo un poquito de presupuesto, abrimos una compañía. Hicimos unas películas de bajo presupuesto en México, de clase B, directo al video, y eso me dio la credibilidad y la confianza de poder venirnos a Chile. Me dije: “ahora sí, hagamos el proyecto que siempre quisimos”. Nos asociamos con Ernesto Díaz, que es el director también chileno y con Derek Rundell , que es la parte americana, con quien abrimos la productora Mandrill Films en Estados Unidos.
- ¿De qué trata Kiltro?
- “Esta película es primero un romance, un gran drama. Una película de venganza y con escenas de acción y artes marciales que no se han hecho nunca en Chile. Hicimos un casting al que llegaron más de 300 personas, artistas marciales de todo chile y yo elegí e hice un equipo de 20 personas que es el equipo de stunts, y con ellos yo trabajé por meses, de lunes a viernes, 4 horas al día”.
- ¿Qué papel encarnas tú? ¿Dónde transcurre la acción?
- “Yo soy Zamir, un joven de origen árabe que se enamora de una chica que es hija de árabe y coreana. Esto ocurre en Patronato donde se ve esta mezcla de culturas que lo hace súper interesante. Y por eso también las artes marciales porque hay que hacer una historia que esté basada en algo real, para que la gente se pueda conectar con la historia. Patronato era el lugar más indicado, porque esta la comunidad coreana, los árabes, y los coreanos, el tae kwon do, las artes marciales, por ahí se conectan todos los temas. Es súper importante eso. Que yo como artista marcial pueda expresarme como tal a través de la película, pero también que este incluida la cultura de mi país”.
- ¿Hay el rollo filosófico de las artes marciales en el filme?
- “Sí, el personaje tiene una evolución a lo largo de la película. El comienza como un pandillero, un tipo peleador y a lo largo de la historia, con las cosas que le pasan, él evoluciona y sigue el camino de las artes marciales más espiritual y al final queda claro que la violencia no es el camino”.
- Después de matar a cien tipos y patear a todo el mundo...
- Ja, ja. Claro...

lunes, abril 24, 2006

ZOOM EN HORIZONTE





Desde la semana pasada tengo un nuevo programa en radio Horizonte. Se llama "Zoom". Y va todos los martes de 20 a 21 horas. Hay muy buena música, en la onda de la radio, pero además música de película, canciones de bandas sonoras elegidas con pinzas o relacionadas con los temas del espacio.
La idea es hablar de cine. Con estrenos, noticias, adelantos, recuerdos, entrevistas. Pero no desde una perspectiva "de la industria" o muy "cinéfila", sino partiendo de la base que el cine es un fenómeno masivo, que está metido en nuestra cotidaneidad y que impregna nuestra memoria colectiva.
la invitación está hecha.
Se pueden conectar a la radio acá:
www.horizonte.cl
El dibujo es una caricatura para el sitio web de la radio. A todos los conductores los ponen en esta suerte de mezvla entre mono de playmobil y South Park. Lo peor de todo, es que parece que hasta me favorece el mono...será po.

jueves, abril 13, 2006

LA SAGRADA FAMILIA


Durante tres días, el feriado de Semana Santa, una familia se dispone a pasarlo juntos en su casa en la playa. Además del padre, la madre y el hijo, está la novia del chico, a la que esperan con cierta ansiedad, ya que es la primera vez que sus progenitores la conocerán.
Con esta simple premisa y el contexto de una fecha cargada de simbolismo en una sociedad que se dice católica, pero llena de contradicciones, el director Sebastián Campos ha realizado su primera película, que se estrena en la misma fecha en que está situada la acción, después de un recorrido por varios festivales –nacionales y extranjeros- donde ha logrado premios y una importante presencia.
Cinta modesta en su producción y pretensiones, destaca por su formato libre y de apuesta a la improvisación, donde más allá de las ideas, se la juega por el trabajo actoral y la fuerza interpretativa de un elenco que logra momentos cargados de verdad.
El hijo (Néstor Cantillana) tiene cuentas pendientes con su padre (Sergio Hernández), un destacado arquitecto, al que el joven parece achacar muchas de sus frustraciones por sentirse disminuido ante su éxito y su personalidad. La madre (Coca Guazzini) cumple el rol de la típica madre abnegada que por una parte parece preocupada de sus propios asuntos y no alcanza a dimensionar el desastre inminente, pero que lucha por mantener a flote una familia que, como suele pasar, vive más de las apariencias que de la realidad.
La llegada de la joven (Patricia Lopez), marca el inicio de un conflicto que develará las grietas en la estructura familiar. Su desenfado, su abierta sensualidad y el uso de las drogas, creará un clima donde florecerán surgirán los desencuentros, las dudas, las confusiones y las crisis que se arrastran en ese núcleo, desembocarán en actos que tienen mucho de condenación y a la vez de esperanza.
La presencia de otros personajes, como la misteriosa chica con voto de silencio (Macarena Teke) y dos amigos que también sufrirán las consecuencias de las pasiones desatadas durante el calvario de ese fin de semana, completan el panorama de esta historia íntima, que a la vez tiene mucho de metáfora del Chile actual.
La apuesta de realización de Campos y su equipo, toma cuerpo gracias al compromiso de los actores en un arriesgado ejercicio donde las conversaciones surgen espontáneas y llenas de fuerza, alcanzando momentos cargados de ternura (la relación entre los personajes de Cantillana y Teke) y otros de un realismo sorprendente y muy verdaderos (el speech de Coca Guazzini en la mesa).
A pesar de trabajar con ciertos tópicos que pueden caer en los clichés (la familia que no es lo que aparenta, el simbolismo cristológico), la película sale airosa en su apuesta, precisamente debido a la fórmula elegida para su puesta en escena. Las ideas que rondan, y que tiene que ver con situaciones altamente reconocibles en una gran cantidad de familias chilenas, propias de una sociedad que muta y se debate en la contradicción con sus valores tradicionales, son expuestas desde el interior de los personajes-actores, que buscan en sus propios referentes y experiencias.
La ausencia de guión, el uso de la improvisación, los diálogos espontáneos, el pie forzado de una convivencia real, intensa, con un rodaje en orden cronológico, sin pausa, donde los actores nunca abandonan a sus personajes, da como resultado una experiencia a ratos alucinante, muy potente y que sin duda aporta con frescura al panorama cinematográfico actual.

LA SAGRADA FAMILIA. Chile, 2005. Dirección: Sebastián Campos. Elenco: Néstor Cantillana, Patricia López, Sergio Hernández, Coca Guazzini, Macarena Teke, Juan Pablo Miranda, Mauricio Diocares.

lunes, abril 10, 2006

“AL CINE CHILENO LE HACÍA FALTA SIMPATÍA POR EL DEMONIO”


El realizador de "La sagrada familia", el segundo estreno chileno del año, cita a Mick Jagger para explicar las intenciones de su película, la que define como una “travesura” en un ambiente de demasiadas buenas intenciones. La historia de un fin de semana de sexo, drogas y conflictos familiares en Semana Santa, que se estrenará justamente en esa fecha.

Sebastián Campos es de familia católica, pero él no lo es. Como muchos chilenos, su infancia se remite a una serie de códigos que tienen que ver con un país que se declara mayoritariamente católico. Pero, como se ha revelado en encuestas recientes, es un católico alejado de los dogmas, que por ejemplo, no condena las relaciones prematrimoniales y que muchas veces acepta el aborto.

Es más para ellos que está dirigida su primer largometraje, “La sagrada familia”, la historia de los conflictos que le ocurren a un grupo de personajes durante un fin de semana santo y que se estrenará precisamente el próximo jueves, en medio del tradicional feriado religioso.

No es la intención escandalizar a nadie. Aunque el film trate de drogas, presente un triángulo entre un joven, su novia y el padre del muchacho, y que en una de sus subtramas muestre escenas de sexo hetero y homosexual, que más de algún periodista impresionable ha descrito como explícitas.

“Lo que yo sentía es que al cine chileno, citando a Mick Jagger, le hacía falta simpatía por el demonio”, dice Campos. “Un mayor nivel de rebeldía. Sentí que había demasiadas buenas intenciones. Me parecía que hacía falta una cierta energía desafiante, si se quiere. Por otro lado “La sagrada familia” es una especie de recolección de temas delicados, puntudos, que se abordan en un contexto de un feriado santo, y uno no se puede hacer el leso con eso... pero hay algo como de travesura, no lo veo como algo tan grave”.

La película se hizo sin guión. Sólo una docena de páginas que describían la historia. El equipo y los actores se fueron a una casa en la playa, y filmaron de corrido, sin parar, durante todo un fin de semana, en el tiempo real que ocurre la historia, dando pie a la improvisación.

“Este proyecto es como mi solución natural en términos de mi forma de hacer las cosas. Yo tenia muy claro que quería hacer un largo de cierta manera, primero tenia la forma y no el tema. Y cuando me contaron la anécdota central de la película padre-hijo-novia, que es una historia real, ahí me di cuenta que podía construir el universo alrededor de esa anécdota para hacer la película como yo quería”.

¿Cual es esa manera o solución que encontraste?

“Es una mezcla entre las limitaciones y las posibilidades. Tu defines tus limitaciones y al mismo tiempo eso te da un marco de posibilidades. Yo hice un corto que se llama “Carga vital” y ahí trabajé con la improvisación”.

¿La clave entonces seria la improvisación?

“Es una mezcla entre guiones cortos, en los que esta solamente descrita la estructura narrativa y que en general son historias bastante clásicas y simples. Pero donde no esta especificado ni el diálogo ni el detalle de las cosas. Y un rodaje que es el espacio en el que se da la posibilidad de improvisar y donde aparezca lo azaroso. La verdadera escritura se da ya con imagen y sonido. Hay que confiar que en el rodaje ocurrirán algunos pequeños milagros o situaciones que serán la materia prima de la película. Pero la verdadera narrativa está en el montaje, y por eso lo hago yo mismo”.

Sobre la temática misma de la película, Campos insiste en que no hay ninguna intención de provocar por provocar. “Creo que la película se sostiene más allá de eso, no creo que necesite de eso. Cuando la hemos mostrado afuera en países donde no hay el imperio de la moral católica que hay acá, la película funciona perfectamente y es universal”.

“Lo que “La sagrada familia” tiene es el comentario sobre las cosas, una cierta densidad moral”, asegura el realizador. “Para mucha gente, ver la película resulta una experiencia a ratos desafiante en un sentido moral. Tienes que estar tomando posiciones morales frente a todo y la película tiene demasiado contradicciones en sí misma, en términos de lo que ocurre y de los personajes. En ese sentido, situada en el contexto de Semana Santa, al contar los temas que se tocan puede sonar mucho más una bomba de lo que realmente es. Lo que me gusta de la película es tiene una cierta ternura y momentos muy luminosos”.

“TODO FUE BASTANTE REAL”

Protagonizada por Néstor Cantillana, Patricia López, Sergio Hernández, Coca Guazzini, Macarena Teke, Juan Pablo Miranda y Mauricio Diocares, la película alcanza momentos de mucha verdad y gran realismo, en gran parte debido a la forma de su realización.

“Comenzamos a filmar un viernes y terminamos un domingo”, explica su director. “Empezamos por el principio y terminamos por el final. Los personajes se preparaban su propia comida. No había un afuera del set. Quisimos construir esa familia lo más de carne y hueso posible. El mismo hecho de no poder parar de actuar hace que rápidamente el límite entre persona o personaje se vuelva difuso. Papá dormía con mamá, gay con gay, el hijo con la novia. Todos aceptamos jugar ese juego en pos de estar preparados para vivir la experiencia como algo real”.

¿Y la escena del éxtasis por ejemplo...ya te lo habrán preguntado?

“Me lo han preguntado y yo siempre digo: “Mira, en la película todo fue bastante real...”

lunes, abril 03, 2006

FUGA


El año pasado, para el cine chileno, fue de películas pequeñas. Muchas llevaban años tratando de terminarse, realizadas en digital, con origen televisivo o de trabajo académico. No hablamos de calidad, sino de recursos...y resultados. Una taquilla baja, poco interés o conexión con el público.

En cambio, el 2006 se viene en grande. Mucha película de “alto”presupuesto para los estándares chilenos. En 35 mmm. De gran producción. Cine de género: comedia (“El rey de los huevones”), terror (“Caleuche”), artes marciales (“Kiltro”) y hasta un film con viaje espacial incluido (“Chile puede”). Con figuras extranjeras. Hay más plata y ambiciones en estos proyectos.

“Fuga” abre los fuegos con una producción de cerca de 1 millón 200 mil dólares, con un elenco estelar, una gran campaña comunicacional y una alta expectativa mediática. Para ser la primera película de un joven director, Pablo Larraín (29), viene con la potencia y el anhelo de un sector que necesita reponerse de la mala temporada anterior.

Y el material está a la altura. “Fuga” tiene imágenes potentes y momentos notables. Un elenco llamativo con una actuación descollante de Alfredo Castro y dos protagonistas talentosos y atractivos (en el amplio sentido de la palabra): Benjamín Vicuña, como Eliseo Montalbán y Gastón Pauls, como Ricardo Coppa. Vicuña se entrega por entero para personificar un individuo complejo, un joven genio maldito de la música que enloquece por sus obsesiones y tragedias del pasado.

Hay un guión trabajado, que está al servicio de una búsqueda visual, de poner imágenes en la pantalla que tengan fuerza y sentido. Un trabajo de excepción en la ecuación música e imágenes y un trabajo que consagra -si alguien no lo tenía claro- a Joan Littin (“Machuca”) como un director de fotografía brillante, que consolida un trabajo ya de primera calidad. Larraín trabaja diversos temas, como la obsesión, los instintos autodestructivos tras la creación, la locura; e incursiona en territorios difíciles que han sido pasto de clichés en muchas películas (los locos, el manicomio). Y sale bien parado.

A un inicio algo lento, donde no siempre es fácil enganchar con el conflicto principal la: caída del joven genio, cuyo exceso de gravedad le quita fuerza a la historia, le sigue una segunda parte –la vida en el sanatorio- que despega y crece gracias a la presencia cautivante de Alfredo Castro como Claudio, el homosexual delirante que se roba la cinta y le imprime un humor que le otorga ricos matices.

La sensación general es que tamaña empresa a ratos parece demasiado calculada. Que para ser una historia sobre la pasión y el desborde, está muy controlada, debido a una trama y una estructura compleja. Seguir atento el devenir del guión y la apuesta formal, resta identificación con los personajes y sus avatares. Quizás por eso, los momentos que rompen esa rigidez, como el arranque de Claudio (Castro) insultando a Montalbán o la inolvidable escena de la discusión entre un pescador (Luis Dubo) y Coppa, son tan inspiradas como verdaderas. Unos de esos grandes momentos del que se va armando el imaginario del cine chileno.

FUGA. 2006, Chile. Director: Pablo Larraín. Elenco: Benjamín Vicuña, Gastón Pauls, Alfredo Castro, Francisca Imboden, María Izquierdo, Willy Semler, Alejandro Trejo, Paulina Urrutia, Mateo Iribarren, Marcial Tagle, Luis Dubó.
Mayores de 14 años.

lunes, marzo 27, 2006

MARA TIENE 4




Y está más grande. Más rica. Más despierta...
Te amo, hija. Te veías tan contenta jugando, corriendo y bailando con tus amigos.
En esos momentos, nada más importa.

martes, marzo 21, 2006

ENFRENTANDO LOS PREJUICIOS

Foto:
Pablo Larraín, Joan Littin (dir. de fotografía), Gastón Pauls, Benjamín Vicuña.
Crédito: FABULA PROD.

PABLO LARRAIN, DIRECTOR DE "FUGA"
Hijo del senador de la UDI, debuta en el cine con el que será también el primer estreno nacional del año. Protagonizado por Benjamín Vicuña y Gastón Pauls, la película es un drama sobre la música, y la creación como algo oscuro y doloroso.

Resulta curioso, pero Pablo Larraín (29), director de “Fuga”, primera película chilena del año tiene más de algo en común con Nicolás López, el joven realizador de “Promedio rojo”. Aunque el primero estrenará el 30 de marzo una drama ambientado en el mundo de la música docta y el segundo prepara una comedia de súper héroes, ambos tienen entre sus referentes que los hizo convertirse en cineastas la película “Volver al futuro”.

Claro, después vendría el descubrimiento del cine alemán, de los delirios de Werner Herzog, específicamente y el impulso de no seguir la tradición familiar de estudiar leyes. Pero los típicos prejuicios chilenos no asocian a un director que hace una tragedia sobre la pasión y la locura, en un contexto de música clásica y el Teatro Municipal, con películas de adolescentes que viajan por el tiempo.

Pablo Larraín es hijo del senador de la UDI, Hernán Larraín, y sabe de prejuicios. “Lo que más molesta personalmente, es que tu de entrada eres momio. Y yo, la verdad, es que no lo soy. Es un estigma, pero al final uno aprende a tener cuero de chancho y esas cosas te dan lo mismo”, dice.

“Hay que enfrentarse a los prejuicios, pero pasa que uno termina concentrándose en el trabajo”, agrega. “Te das cuenta que todo es completamente realizable, que los prejuicios existen pero a la hora de hacerse realidad, son bastante menores”.

- Siendo Larraín, e hijo de una figura política de derecha, un prejuicio sería pensar que eso te puede ayudar a encontrar inversionistas, pero te puede cerrar puertas en el mundo de la cultura...
- Esa huevada es un prejuicio enorme. La película cuenta con un equipo de artistas bastante interesante, y es súper transversal. Yo descubrí que un buen contacto te puede ayudar en muchas cosas. Pero de ahí en adelante no sirve de nada. Porque un buen contacto te permite llegar a ciertos lugares, pero eso no te garantiza que vas a obtener el resultado que quieres”.

Larraín también estudió periodismo, trabajó de fotógrafo, fue asistente de Miguel Littin en “Tierra del Fuego” y recorrió Europa como asistente de un fotógrafo italiano. Trabajó en un programa de documentales en ABTV y desde hace 3 años se dedica duro a la publicidad.

-¿De dónde salió el tema? ¿Esa pasión por la música que hay en la película es por que tú eres un melómano?
- “Entre melómano y frustrado, de haber sido músico yo. Uno mete en los personajes, frustraciones, ambiciones, rollos. De alguna manera la idea fue conectar la música estéticamente no solamente desde lo sonoro. Y por otro lado, está la idea de conectar la música como un elemento narrativo, como un objeto de deseo, en este caso. Y en tercer lugar, conectar la música con un espacio de creación, pero la creación como un lugar oscuro, doloroso”.

“Comencé a escribir un guión y después trabajé con Mateo Iribarren , lo presentamos al Fondart, y lo ganamos, después obtuvimos el apoyo de Ibermedia, y le presenté el proyecto a mis hermanos. Nos demoramos 2 años en conseguir la plata”, cuenta el realizador. “De repente pasó, era real. El cine tiene eso, partí solo, muy solo, y de repente se va sumando gente y más gente”.

-A propósito de tus hermanos. Ellos son abogados, ¿cómo entraron en el proyecto?
- “Hernán es abogado de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez y Juan, abogado pero no ejerce, y es empresario, tiene restaurantes como el Opera Catedral, y tenía experiencia en producción. Pero más que nada se interesaron en la aventura de hacer esto, y también les gustaba el guión. Tuve la suerte de hacer un guión que convocara gente. Y digo suerte, porque resultó ser un tema que produjo atracción por lo menos al realizarlo –ya veremos si produce a la hora verlo-, pero sí al hacerlo, porque la gente se calentaba”.

LA MINISTRA EN PANTALLA

Protagonizada por Benjamín Vicuña y el argentino Gastón Pauls (“Nueve reinas”), también tiene en su elenco a Alfredo Castro, Francisca Imboden, Héctor Noguera, María Izquierdo, Willy Semler, Alejandro Trejo, Luis Dubbó, Mateo Iribarren y Paulina Urrutia, quien ha tenido pequeños roles en filmes como “Johnny cien pesos” (y su ya clásico “Le cortó tóa la mano a mi papi”), “Cachimba” y “Play”.

La ahora ministra de Cultura está excelente como parte de un grupo de músicos decadentes, y en un momento del film, aparece “jalando” cocaína, en una escena ya ha llamado la atención de más de alguien.

“Cuando salió la nómina de ministros, la película ya estaba en el laboratorio”, dice Larraín. “Yo estudié periodismo y sé que hay una noticia allí, evidentemente. Algo va a pasar, pero no sé qué”.

“Lo único que hay que decir sobre esto, por lo menos de mi parte, es que la considero una gran artista, que además sea una gran política, maravilloso. Pero ella es un actriz de tremenda trayectoria y está actuando. No he hablado con ella del tema, pero hay una sola forma de afrontarlo: es un trabajo profesional”.

viernes, marzo 17, 2006

MUTANTE DE MENTE




Uno de los cineastas más originales e inquietantes, vuelve a la pantalla con “Una historia de violencia”, a estrenarse el 16 de marzo, una de las mejores películas del último tiempo y casi ignorada para los Oscar. Encasillado como director de films de horror, lo suyo es el escudriñar las zonas oscuras de la mente, el alma y el cuerpo humano.

Para David Cronenberg, todos somos mutantes. La especia humana parece estar en constante transformación o quizás, degeneración, a causa de una serie de estímulos y contextos que afligen al hombre contemporáneo. El sexo y la violencia, la corrupción del cuerpo como somatización de la degradación espiritual o la enajenación mental, han sido algunos de los motivos que han inspirado su cine.

Por eso se ha convertido en un cineasta de culto. Encasillado como director de films de horror, lo suyo va más por escudriñar las zonas más oscuras de la mente, el alma y el cuerpo humano. Claro, que a veces lo haya hecho en películas donde a los protagonistas le estallan las cabezas o se metamorfosean en insecto, ha contribuido a su fama de maestro del cine fantástico.

Pero los horrores que le interesan a Cronenberg son más profundos. Y la mayoría de las veces, vienen desde el interior de nosotros mismos. En su más reciente película, estrenada con éxito en el pasado Festival de Cannes, el realizador de “Scanners” y “La mosca”, vuelve a dejar de lado el cine fantástico para contarnos “Una historia de violencia”, que se estrena el jueves 16 de marzo.

Quizás una de las mejores películas del año pasado, merecía estar en la nómina de mejor película y mejor director, pero claro, no es sorpresa que haya sido ninguneada por los Oscar (sólo postula a guión adaptado y actor de reparto por William Hurt). El film eEstá protagonizado por Viggo Mortensen (“El señor de los anillos”), quien encarna al dueño de una fuente de soda de un pequeño pueblo que parece tener una vida de los más integrada y tranquila. Todo hasta que un par criminales entra a su local y pon en riesgo a lo suyos. Entonces, este padre de familia empujado por el instinto de la defensa propia, elimina diestramente a los dos tipos.

Esto lo convierte en una suerte de héroe de la comunidad y rápidamente en una celebridad no sólo local. Y ahí empiezan los problemas de verdad, porque esta notoriedad trae de vuelta un pasado que no quiere revivir. La cinta, en que también actúan Maria Bello y Ed Harris, está basada en un comic de John Wagner y Vince Locke.

"Detrás del tema principal del robo que acaba en heroica defensa, hay cosas inquietantes. Es un "thriller" interesante porque tiene mucho de atípico. Admite diferentes lecturas, y la trama principal es sólo una de ellas", ha dicho Cronenberg.

SEXO Y VIOLENCIA
De origen canadiense, Croneberg pasó de la bioquímica al la literatura y de ahí al cine, comenzando en la realización de cortos que ya develaban sus intereses y obsesiones. La fantasía, las mutaciones, el sexo y la violencia, además de una postura no muy optimista que digamos sobre la condición humana, marcaron desde el inicio la temática de sus trabajos.

Tras sus dos primeros largometrajes, “Shivers” y “Rabia”, que tenían en común el tema del contagio biológico de pulsiones básicas, con un tono de película de terror de cine B y con la ya habitual mezcla de sexo y sangre, Cronenberg realizó su primera gran película “El engendro del diablo” (“The brood”, 1979), donde una mujer somatiza su rabia en pequeñas criaturas que asesinan a quienes la rodean.

La escena final, donde se ve como gesta a uno de estos seres desde una placenta adherida a su piel y corta con sus dientes un remedio de cordón umbilical, y que remata con el estrangulamiento de la mujer enloquecida a manos de su ex marido, es de antología. Más aún si se tiene el antecedente que el director la filmó como terapia para su propio divorcio. “Es mi guión más autobiográfico, su escritura fue muy compulsiva y es mi versión personal de “Kramer vs Kramer”, aunque mucho más realista”, ha comentado su realizador.

Luego vendría la consagración internacional con “Scanners” (1980), uno de sus mayores éxitos, seguida de dos de sus películas más inquietantes. “Videodrome” (1982), con James Wood como un ejecutivo de televisión que se ve envuelto en una asfixiante trama de películas snuff y realidad virtual. Y “La zona muerta” (1983), adaptación de una novela de Stepehen Kina, con Christopher Walken –excelente- como un hombre con la maldición de predecir el futuro.

En 1986 entra al establishment hollywoodense con un film por encargo de Mel Brooks: un remake del clásico de terror de los años 50, “La mosca”, que Cronenberg supo hacer suyo y convertir en una metáfora del envejecimiento a través de la historia de un científico y su paulatina transformación en insecto. Esta película fue su mayor éxito de taquilla, ganó un Oscar por el. Pero Cronenberg seguía fiel a sus obsesiones y rechazó la secuela así como había rechazado varios proyectos ofrecidos no muy afines a sus intereses (dentro del anecdotario figura desde “El regreso del Jedi” a “Alien IV”, pasando por “Top gun”, “Testigo en peligro”, “Flashdance, “El Vengador del futuro”, “Un detective suelto en Hollywood” y una versión de Frankenstein).

SALVAJE Y COMPASIVO
Fue entonces que tras un par de años de muchos problemas y varios intentos, logró realizar la que sería su obra maestra. “Mortalmente parecidos” (“Dead ringers”, 1988), con Jeremy Irons en el doble papel de los gemelos Beverly y Elliot Mantle. Basada en un caso real, contaba la historia de estos dos hermanos ginecólogos, obsesionados con el sexo desde pequeños pero de personalidades muy distintas, y que al enamorarse de una misma mujer hacen estallar los conflictos que han arrastrado toda su vida.

Posteriormente, ha continuado explorando con perseverancia aquellos rincones oscuros que nadie más desea ver. Algunas veces con más éxito que otras. Pero consecuente con su línea artística de experimentación. Haciendo adaptaciones de obras inadaptables como “El almuerzo desnudo”, de William Burroghs (1991) o “Crash” (1996), de Ballard. Y aunque en el último tiempo sus películas no han tenido gran repercusión y ni siquiera se han estrenado en Chile (como “eXistenZ” y “Spider”), “Una historia de violencia” lo vuelve al sitial que le corresponde, con su mayor logro desde “Mortalmente parecidos”.

“Hay una belleza verdadera en lo que algunos consideran repulsivo”, ha dicho Cronenberg, en una suerte de declaración de principios. “Es mi forma de verlo, y a veces se me hace difícil expresarlo. Por encima de todo, quiero ser honesto (...) Yo no me mantengo firme ante ninguna regla o principio, tomo las cosas tal y como van llegando”.

Admirado por muchos de sus colegas, entre ellos John Carpenter que ha dicho que Cronenberg es mejor que toda su generación de cineastas junta, incluso ha actuado en pequeños roles para otros directores que son parte de su fan club, como Clive Barker y John Landis.

Martin Scorsese, nada menos, ha dicho de él: “Las mejores películas de Cronenberg aún conservan la capacidad de causar una especie de shock cultural jungiano, como las de Buñuel, o las obras de Francis Bacon. Son ingeniosas y traumáticas, salvajes y compasivas. Dentro de un género que mucha gente considera limitado, él ha sabido florecer con una visión genuinamente original: metáforas internas y horror externo. Pienso mucho sobre sus películas. Y desearía no hacerlo”. Somos dos.


OBSESIONES FUTURAS
A punto de cumplir 63 David Cronenberg está más activo que nunca, y tiene varios proyectos en carpeta. Su próxima película parece ser "Eastern Promises", un thriller ambientado en Londres, sobre una joven mujer casada que inicia una investigación acerca de una misteriosa chica rusa, que falleció al dar a luz en vísperas de la Navidad en el lugar donde trabaja como enfermera. Las cosas se tornarán trágicas cuando descubra la conexión entre la muchacha y una mafia que trafica mujeres para utilizarlas como esclavas sexuales.

Además, el realizador tiene en carpeta "Maps to the Stars", sobre la vida de una joven estrella de la televisión estadounidense, que es adicto a la heroína y "London Fields" una postergada adaptación del libro de Martin Amis.

Esta historia se centra en la promiscua vida una joven, quien presiente que puede ser asesinada por uno de los hombres que conoció en un bar londinense; por ello decide humillar a ambos, haciéndolos caer en una red de auto-destrucción.

En el camino quedó otro proyecto que trabajó algún tiempo: el thriller de ciencia-ficción "Painkillers", que narraba una historia futurista sobre un detective que debía salvar a la humanidad, sumergida en un mundo donde la cirugía es la nueva forma de sexo y el dolor, un placer prohibido. Sonaba bien.

lunes, marzo 06, 2006

SE NOS FUE JACK WILD








Quizás algunos ni lo recuerden.
Era el chico con cara de pillo de "Oliver!", y fue incluso nominado al Oscar por su papel en la versión musical de la obra de Dickens.
Ahí aparecía con su compadre Mark Lester (el rubio) otro que fue estrella adolescente y nunca más se supo. Ambos trabjaron en esa cinta de culto con música de los Bee Gees que es "Melody", por la que tantas veces me han preguntado. Sé de gente que ha buscado una copia por cielo, mar y tierra.
Jack también fue el protagonista de "La flauta mágica", serue freak de culto para niños con personas disfrazadas de muñecos conocida como "Pufnstuf". Esa del dragón cabezón que vivía en una isla mágica y una bruja los perseguía. Es muuy vieja.
Que más. Jack estuvo en una versión del "Flautista de Hamelin" , y poco más hizo. A lo más estuvo por ahí en un papel chico en "Robin Hood", la de Kevin Costner. De adulto casi no actuó, debido a una de esas típicas vidas de exceso y copete que caga a tantos actores. El año pasado dijo en una entrevista a la BBC: ""What I learned very quickly was that my lifestyle had made me a walking time bomb. I was a heavy smoker and an even heavier drinker and apparently together they are a deadly mixture."
Falleció la semana pasada de un cáncer a la boca. Vaya el recuerdo entonces...

miércoles, febrero 22, 2006

MONOS EN CELO







Mujeres exuberantes y potentes ejemplares masculinos, delineados por el magistral uso del aerógrafo, hacen fantasear a millones de seguidores del Noveno Arte. De vocación intransigentemente contestataria, los autores del cómic erótico defienden sus trazos y se oponen a la tijera y a la censura. Aquí proponemos una pequeña guía para no perderse en este laberinto de viñetas rebosantes de sensualidad.

Aunque para muchos sigue siendo cosa de niños, hace rato ya que la historieta ganó la mayoría de edad, entregando a la posteridad grandes obras de destacados maestros. Aun así, el mal llamado “cómic para adultos” suele ser identificado en forma simplista con pura pornografía, cuando entre sus diversas manifestaciones incluye desde el género policial al histórico, pasando por la ciencia ficción, el cómic de autor, el experimental, las adaptaciones literarias y un sinfín de expresiones creativas.

El erotismo, omnipresente en todas las artes, no podía quedar fuera del cómic. Y es que el cómic erótico existe y tiene a su haber artistas y trabajos importantes, alejados de la poco creativa pornografía, entendida como aquellas historietas sin contenido o audacia formal, que -al igual que su bastarda parienta cinematográfica-, se dedican solamente a la exhibición de miembros erectos, vulvas hambrientas y coitos constantes sin ninguna justificación narrativa.

Mujeres exuberantes y potentes ejemplares masculinos han desfilado en los cuadritos de múltiples historietas, llenándolas de sensualidad, pero, a la vez, de un aporte a la madurez del llamado Noveno Arte. Ya en los años ‘40, cuando la aventura comenzó a proliferar en el trabajo editorial, aparecieron gallardos galanes y audaces heroínas que sugerían la vieja e inevitable atracción entre los sexos. Pero el férreo control impuesto por los syndicates (las empresas que distribuían las historietas en los periódicos) mantenía a Eros a raya. A lo más se insinuaban curvas turgentes bajo los trapos selváticos o los ropajes futuristas. Jane, la compañera de Tarzán, o Dale Arden, la pareja de Flash Gordon, eran las bellas en peligro que los héroes debían rescatar, pero también podían aparecer como mujeres de armas tomar, que luchaban por sus hombres. Claro que en algunos países, debido a la férrea fiscalización de la moral a cargo de gobiernos opresivos, estas voluptuosas chicas de las historietas eran censuradas y simple y llanamente, se les “borraban” –literalmente- las curvas, para dejarlas planas y castas.

BARBARELLA Y VALENTINA

No fue hasta los años ’60, gracias a los vientos renovadores de la contracultura, la revolución sexual y los aires libertarios que recorrieron la sociedad entera, que el cómic también se destapó. Fue el tiempo en que recién el cómic era tomado en serio y se veía como un arte incipiente del gusto del público adulto. Uno de los primeros en demostrarlo fue el francés Jean Claude Forrest, el autor de la ya mítica “Barbarella”.

Heroína feminista intergaláctica (encarnada en el cine por Jane Fonda), Barbarella vivía peligrosas aventuras en el espacio a la vez que desprejuiciadas odiseas sexuales con los más diversos y extraños personajes. Inspirada en Briggite Bardot, fue “una puesta al día de la ingenua libertina, de Colette”, al decir del destacado especialista Roman Gubern, “con su desenvuelta y desinhibida sexualidad fruto de una candorosa moral más allá del bien y el mal, acorde con las propuestas mitológicas del arquetipo femme-enfant en la cultura de masas”.

La vanguardia del cómic europeo, donde primero se consolidó la idea de autor, dio cabida a grandes guionistas y dibujantes, como el español Enric Sió con “Mara” y el italiano Guido Crepax y su creación “Valentona”. Según el cineasta Carlos Saura, gran seguidor del trabajo de Enric Sió, “Mara es la plasmación de algo soñado donde un erotismo sadomasoquista campea respetuosamente sobre el limpio diseño y las tenebrosas oscuridades”.

En el libro “Guido Crepax”, suerte de autobiografía del autor francés, se describe así a su magnético personaje: “La encarnación de Louise Brooks, la soñadora masoquista, la fotógrafa dominante, la exhibicionista romántica, la bellísima andrógena, la dulce muchacha con el culo más bello del mundo (como “Justine”). La incomparable Valentina había nacido”.

En Estados Unidos, al calor del movimiento contracultural, avalado a la vez por el surgimiento del Pop Art, surgió un importante movimiento de cómic desprejuiciado, adulto y alejado de las grandes empresas editoriales. Su máximo exponente es el genial Robert Crumb, autor de vocación intransigentemente contestataria, y el creador de todo un símbolo de la lucha contra la hipocresía de su sociedad: “El Gato Fritz”. Felino jaranero, promiscuo y vividor, Fritz vivía aventuras urbanas cargadas de sexo, drogas y alcohol. El gato y sus demás personajes, además de una serie de divertidas y corrosivas historias -muchas de carácter autobiográfico- ilustraron con un estilo satírico y grotesco el fetichismo, las fantasías y frustraciones sexuales de toda una generación.

UNDERGROUND

Cobijados en un principio en el mismo movimiento marginal, surgieron otros dibujantes que se inclinaron por el género de la fantasía heroica, con héroes llenos de músculos y testosterona y heroínas de una sexualidad exagerada que vivían desencantadas aventuras en mundos lejanos y exóticos. Con poca ropa y espada en mano, los caracteres de Fran Frazetta y Richard Corben, por ejemplo, dieron origen a un vasto imaginario que mezclaba el erotismo y la épica. En especial Corben, que con una técnica que privilegiaba el volumen a través del magistral uso del aerógrafo se ha impuesto como todo un maestro, lo que se puede apreciar en sus mejores obras llenas de mutantes, en especial la serie de Den.

Gaetano Liberatore, creador del personaje Ranxerox, describe así los personajes femeninos dibujados por su colega Corben: “Sus mujeres jamás son figuras de diosas abstractas... Son muy reales y encarnan el deseo más primario de todo hombre con sangre en las venas”.

Como explica Dennis Wepman en “Richard V. Corben y el Arte de la Fantasía” (“Historia de los Cómics”, Toutain Ed.), “su obra siempre ha mostrado la figura humana de una forma franca y voluptuosa, pero Corben nunca ha sido pornógrafo; en 1981, cuando le preguntaron si creía que su obra era erótica, se puso pensativo y contestó que “puede que sensual”.

Dentro del auge del manga o cómic japonés, se encuentra una serie de artistas que hacen un magistral uso del sexo para la realización de historietas de diversos géneros. Autores como Wataru Watanabe, Shiyoji Tomo, Kaori Asano y otros muchos, han podido dar cuenta de una irónica libertad en un medio algo restrictivo. Con la única salvedad de no mostrar genitales, hay millones de páginas con las escenas de sexo más duro en las que un espacio en blanco o, al revés, una franja oscura, tapan lo justo y necesario. En enero un juez nipón, invocando un artículo del Código Penal, sentenció a un año de cárcel al editor de una publicación de manga, aduciendo que estas ilustraciones producen influencias nocivas para la moral sexual.

En Europa, son muchos los que han hecho del erotismo uno de los temas clave de su trabajo, llegando a experimentar en zonas más límites del género: el sadomasoquismo, la homosexualidad y el sexo duro. Es el caso de los italianos Eleuteri Serpieri y su saga de ciencia ficción “Druuna”, o Tanino Liberatore y su héroe cyberpunk “Ranxerox”, un androide en que la brutalidad es característica, ya sea en la violencia o el sexo. En Francia, se puede encontrar desde las rotundas mujeres del picaresco Georges Pichard, hasta el sexo como arma intelectual que desarrolló Gerard Lauzier en sus obras llenas de cinismo y desvelamiento social.

En Estados Unidos, la refrescante sexualidad de “Little Annie Fany”, de Harvey Kutzman, convertida en un clásico de Playboy, o los experimentos límites de Howard Chaykin en “Black Kiss”, mezcla de sexo explícito, aventura policial y vampirismo, son dos exponentes del cómic erótico contemporáneo.

Dos de los más destacados artistas del cómic erótico se pueden encontrar a ambos lados del Atlántico. Sacando la cara por el continente sudamericano está el sin par Horacio Altuna, dibujante de mujeres perfectas en su sensualidad y de historias llenas de humor y situaciones donde la libertad sexual y el absurdo van de la mano. Es autor, en conjunto con el guionista Carlos Trillo, de historietas de gran calidad y contenido, donde el humor y el erotismo son una herramienta más de una lograda crítica social, desencantada y certera, como se puede apreciar en “El Loco Chávez” y “El Último Recreo”, entre otras. En el plano intrínsecamente erótico, Altuna tiene un serie de relatos cortos realizados para la revista Playboy y compilados en un par de libros con su lúbrica batería de mujeres despampanantes, activas y desprejuiciadas.

¡CLIC!

Otro de los grandes exponentes del cómic erótico es italiano, y ha logrado componer un universo propio, rico en lecturas y expresividad, donde la aventura interior se mezcla con la exterior. Las protagonistas de sus historietas son casi siempre mujeres, bellas hasta la exasperación, de cuerpos perfectos, cargadas de una sexualidad explosiva y a veces fatalista. Como Claudia, que sólo puede expresar su arrebatador erotismo a través de un aparatito que controla a distancia sus impulsos en las cuatro partes de “¡Clic!”. O la inolvidable Miel, la protagonista de “El Perfume del Invisible” y otras historias, dueña de una sexualidad perturbadora, y que debe su nombre, como ella bien sabe demostrarlo, al peculiar sabor de su sexo.

“El erotismo alevoso, ornamental, juguetón, de Manara, tiene mucho de burla y nada de perversión, como un cuento del Decamerón o las exaltadas hazañas eróticas de Henry Miller”, escribió Juan Sasturain, eminente cómicólogo argentino. Y agrega sobre una de sus obras más exitosas y controvertidas, “¡Clic!”: “Una socarrona ironía recorre el relato lineal, aparatosamente explícito en su intención, disparatado en su mecanismo narrativo -el mágico aparatito- y mucho menos disparatado en su abierto e inteligente final. Reflexión jugosa, directa y divertida sin vueltas sobre la hipocresía y la represión sociales y los oscuros recovecos de la mente frente a la majestad del deseo”.

En el mismo texto, Sasturain agrega una reflexión que se hace extensiva a toda la obra de Manara, y de alguna manera, al cómic erótico en general: “Es claro que el objeto estético privilegiado de Manara, es el hermoso cuerpo femenino en celo, que la intención básica es la reivindicación soberana del deseo y sus derechos tan postergados (...) En ¡Clic! Hace una fiesta blanca con el cuerpo de Claudia, un espectáculo con su hermosa calentura. A su alrededor se escandalizan -nos escandalizamos- los verdaderos monstruos, la aparentemente saludable legión de voyeurs y perversos que conviven dentro de la historieta o vacilan en su lectura”.

lunes, febrero 20, 2006

EL ETERNO BURDEL DEL CINE CHILENO


Prácticamente no hay película chilena donde no aparezca una prostituta. Desde “Julio Comienza en Julio” hasta "Padre nuestro”, de próximo estreno, las trabajadoras sexuales son protagonistas y una suerte de icono de nuestra cultura audiovisual. Striptiseras, topleteras, cabareteras, chicas de la calle, de saunas o casas de masaje, desfilan asiduamente en las cintas rodadas en nuestro país.

“¿Creí que esto es un paseo? Este es un trabajo como cualquier otro. ¡Y te vai a tener que esmerar por la chucha!...”
(María Izquierdo, “Leila”, en “La Fiebre del Loco”)

por Daniel Olave M.

En 1925 fue creado el primer organismo de censura cinematográfica en Chile bajo el gobierno de Arturo Alessandri, cuya misión era prohibir aquellas películas “contrarias a la moral, a las buenas costumbres y a la seguridad y tranquilidad del Estado”. Al año siguiente, cayó la primera película nacional bajo sus garras. En 1926, el Consejo de Censura se espantó al revisar “La última trasnochada”, el último trabajo de Pedro Sienna (el mismo de “El Húsar de la Muerte”).

En el film, Pablo (Sienna), el protagonista, es un hombre de buena familia dedicado a la bohemia. A pesar de estar enamorado, pierde a la joven por no poder dejar su vida licenciosa. Ella se casa con otro y Pablo cae aún más bajo. En una de las primeras escenas de la película, el protagonista estaba en un cabaret con una bailarina sentada en sus rodillas. Le quitaba a la chica uno de sus zapatos y lo usaba para beber champaña de él. Esa escena tuvo que ser cortada.

Bailarinas de cabaret, putas callejeras y marginales, stripstiseras, topleteras, copetineras, chicas de compañía, sauna o casa de masajes, prostitutas en general han existido siempre en el cine chileno. Y si uno se atiene a las películas de los últimos 30 años, pareciera ser el personaje más recurrente y representativo. Desde “Julio comienza en Julio” a "Padre nuestro", uno de los primeros estrenos del 2006, las trabajadoras sexuales son protagonistas y una suerte de icono de nuestra cultura audiovisual. Una imagen recurrente y que parece ineludible a la hora de mostrar la represión, el abuso de poder y el tan mentado doble estándar, la hipocresía nacional.

No deja de ser curioso que, en los filmes chilenos, la encarnación de la posibilidad de liberación sexual de sus personajes esté representada muchas veces por prostitutas. En un cine plagado de personajes reprimidos o frustrados, la vía de escape preferida e incluso la oportunidad de perder la virginidad, siguen siendo “las mujeres de la vida”. Ya sea en el caso de adolescente hijo de un dueño de fundo en Julio Comienza en Julio de 1976 o el joven de provincia que es llevado por su propio hermano a descartucharse con una profesional en Los Debutantes de casi tres décadas más tarde.

BURDEL, BOITE Y SAUNA

En “El roto”, de Alberto Daiber, estrenada el año pasado, un prostíbulo ocupa un rol principal en la historia. Según la adaptación de la novela de Joaquín Edwards Bello, en esta “casa de putas” típica del Santiago de la primera mitad del siglo pasado, vive la protagonista, Clorinda (María Izquierdo), viuda del hermano de la dueña del burdel, encarnado por la cantante Carmen Prieto. Además, una de las niñas del lugar, Patricia López, es el amor del hijo de la protagonista, en este drama sobre personajes marginales que luchan sin éxito para superar las desgracias de su condición.

En los tiempos del cine mudo, dos años después de la ya citada “La última trasnochada”, una nueva película fue pasto de la censura nacional. En “Vergüenza” de Juan Pérez Berrocal, un pionero del cine chileno con sede en la bullente capital cinematográfica de Antofagasta, el protagonista era un minero que se volvía loco por culpa de la sífilis que contraía en un prostíbulo. Para más remate, su noble esposa, al quedar abandonada, debía trabajar en un burdel para poder sobrevivir. La cinta finalmente fue aprobada, pero no sin la obligación de poner un cartel con la advertencia: “inconveniente para señoritas”.

El cine chileno de los años 40 y 50 con sus comedias ingenuas y populistas no registran este tipo de personajes, que reaparecen merced a los registros con intención realista de fines de los años 60, en trabajos como “Largo Viaje” (1967), de Patricio Kaulen o “Valparaíso Mi amor” (1969), de Aldo Francia.

Pero es en “Julio comienza en Julio” (1976), de Silvio Caiozzi, donde reaparecen en un rol protagónico. Esta es la historia de la poderosa familia de latifundistas los García del Castaño, donde Don Julio (Felipe Rabat) es el autoritario patrón de la comarca y que cuando su hijo Julito (Juan Cristóbal Meza) cumple los 15 años organiza una enorme fiesta donde la atracción principal son las meretrices del pueblo. Julito conoce y se enamora de María (Shlomit Baytelman), la más joven de las prostitutas, sólo para sufrir una dura lección sobre el orden impuesto por la clase a la que pertenece y que le deja claro que hay mujeres de las cuales gente como ellos no se pueden enamorar.

Estrenada en 1979, “Julio...” es prácticamente la única película estrenada en esa década. En los años siguientes tampoco hubo muchos estrenos, pero uno de los pocos y el más exitoso de los años 80 es “Como aman los chilenos”, de Alejo Alvarez. Estrenada en 1984, está basada en un best seller de Jorge Sasía y pretende, de modo torpe, ingenuo y con un estilo sacado del sketche, revelar la hipocresía nacional y las costumbres sexuales de nuestro país. Entre sus innumerables y ridículas secuencias, desfilan gran cantidad de prostitutas que rebelan el licencioso comportamiento del chileno medio.

"Sussi”, de Gonzalo Justiniano (1988) otro gran éxito de taquilla de esos días, también pretendía mostrar algunas características del ser nacional a través de la fábula de Azucena (Marcela Osorio), la ingenua y sensual niña de provincia que llegaba a Santiago en busca de una mejor vida y que terminaba siendo usada por los hombres, pasando de objeto sexual a símbolo nacional a través de una facistoide campaña del gobierno. Sussi encuentra trabajo en un cabaret entre sórdido y existencialista, que da inicio al recurrente escenario que estará en tantas películas chilenas: el cabaret o la boite, con copetineras y bailarinas semidesnudas.

Desde entonces son múltiples las películas donde aparece este tipo de lugar. Como en “¡Viva el novio!”, de Gerardo Cáceres (1990), en que Cristián García Huidobro encarna al Pelao Infante, que tras un escándalo el día de su matrimonio, comienza un pícaro deambular que, por supuesto, incluye el paso por uno de estos infaltables cabarets con sus amistosas acompañantes.

Al año siguiente, nuevamente García Huidobro es uno de los actores de una comedia, donde reaparecen las prostitutas como personajes protagónicos. En “Los Agentes de la KGB también se enamoran”, de Sebastián Alarcón, Sergei Gazarov es Misha, un inútil espía ruso que aterriza en una casa de masajes regentada por Gloria Munchmayer, y donde trabajan varias “niñas”, encarnadas entre otras, por Catalina Guerra y Elvira López. El protagonista se enamora de una de ellas, Paola (Luz Croxatto), que es una buena chica que se prostituye para pagar su departamento. Pareja de un tipo fresco y explotador (García Huidobro), ella será "salvada" por el amor del bonachón un agente ruso.

DE ORNELLA MUTTI A ANITA ALVARADO

Ya en los últimos años, el desfile de prostitutas se hace recurrente y prácticamente inevitable. Las hay en cintas tan disímiles como "Horcón" (2005), de Rodrigo Goncalez; “Hay algo allá afuera” (1990), de Pepe Maldonado ; “El Hombre que Imaginaba” (1998), de Claudio Sapiaín, con Aline Kuppenheim como una rubia prostituta intelectual o “Monos con Navaja” (2000), de Stanley, donde están encarnadas por las únicas mujeres del film, Berta Lasala y Carolina Fadic, como Josefina, que al ser encañonada por unos mafiosos susurra entre lágrimas una frase inolvidable: “Somos putas, pero somos buenas”.

En “Tierra del Fuego” (2000), de Miguel Littin, Ornella Mutti es Armenia, quien encabeza una troupe ambulante de prostitutas que llega a las tierras australes para divertir a colonos y aventureros. Al año siguiente, en “La fiebre del loco”, de Andrés Wood, una vez más aparecen las prostitutas ambulantes que llegan hasta los rincones del sur de Chile para ofrecer sus servicios entre los hombres de una caleta que vive días de abundancia.

El grupo, entre las que se encuentran Patricia López y Mariana Loyola tienen de líder a Leila (María Izquierdo), que se luce con algunos de los mejores textos del film (como el genial: “¡Y te vai a tener que esmerar por la chucha!”), incluyendo un monólogo donde analiza cínicamente las relaciones de pareja, para terminar reivindicando, a pesar de todo, el amor.

Las cortesanas desfilan, entre otras, en cintas como “Last Call”, de Christine Lucas, en la que el estadounidense Peter Coyote realiza una incursión nocturna en el mítico Nautilus, donde las chicas nadan desnudas al interior de unos acuarios. Y también aparecen en “Historias de Sexo”, “Coronación”, “Gringuito” (Alejandra Fosalba) “Paraíso B”, “Subterra” (Berta Lasala) y “Negocio redondo”, de Ricardo Carrasco, donde son personajes protagónicos. Parte importante de la acción transcurre en un prostíbulo, donde uno de los protagonistas, Luis Dubbó, tiene a su novia: Mariana Loyola.

Recientemente, Viviana Rodríguez encarnó a Gloria, una prostituta VIP en “Gente decente”, de Edgardo Viereck. El film gira en torno a Andrés (Luciano Cruz Coke), un abogado exitoso que en su despedida de soltero se enreda con Gloria, quien al ser asesinada, envuelve al protagonista en una turbia aventura criminal. Y en “Be-Happy”, de Gonzalo Justiniano, Cathy (Manuela Martelli), es una adolescente que sufre todo tipo de desgracias, y que finalmente, termina prostituyéndose en las calles de Valparaíso.

De entre las películas de los últimos años destaca “Los debutantes” (2003), de Andrés Waissbluth, cuya trama principal está ambientada en el sórdido mundo de la prostitución. La vida de los protagonistas, dos hermanos, se complica cuando visitan una boite donde baila Gracia (Antonella Ríos) la amante del regente del lugar. El espectáculo de la protagonista totalmente desnuda y sólo cubierta de espuma – además motivo central del afiche del film- se convirtió en un clásico automático del imaginario audiovisual.

Supuestamente inspirado en un show de verdad, se convirtió en un número ofrecido en varios locales santiaguinos y más de una trabajadora sexual se publicita en internet con fotos donde aparece desnuda con espuma, al igual que en la película. Además, en la cinta aparece actuando nada menos que Anita Alvarado, famosa por un pasado de prostitución en Japón y hasta vinculada en una investigación de trata de blancas. La “Geisha chilena” es Solange, la puta encargada de desvirgar a Víctor (Juan Pablo Miranda) en una breve escena donde hace gala de su diestro manejo en estos menesteres, poniéndole un condón con la boca al protagonista. Y de paso, se convirtió en la primera ex prostituta que encarna un personaje similar en la historia del cine chileno.

domingo, febrero 12, 2006

CHILE VS HOLLYWOOD

Lucio Villegas, haciendo de químico en "Red dragon" (1945), un film de la serie de Charlie Chan.


Evelyn Ankers junto a Lon Chaney Jr., en una escena de la clásica cinta de horror "El hombre lobo".


Malú Gatica junto a Alex Nicol, en la película de espionaje "Target Unknow".

Leonor Varela con Wesley Snipes, su coprotagonista en "Blade 2".

Siempre será tema, el que modestos chilenitos terminen conquistando la capital del mundo del cine. Desde los tiempos de Malú Gatica, esa fantasía colectiva de poder llegar a la ciudad de los sueños, ha sido pasto de todo tipo de comentarios, alabanzas y, por supuesto, "chaqueteo". Faltaba más.

De Malú Gatica (que hizo tres películas en Estados Unidos) a Leonor Varela. De José Bohr a Cristián de la Fuente. Siempre ha habido algún pionero que desafiando la ley de las probabilidades, ha terminado consiguiendo una meta que para muchos, no es más que un sueño.

Han sido más de los que se piensa. Algo sé del tema. Me di la lata de trabajar un par de años en un libro sobre el tema (“Chile vs Hollywood”, 1997. Ed. Grijalbo, a le venta en las mejores librerías... aunque parece que ya no se encuentra). Las historias de Claudio Guzmán, Álvaro Arce o la del señor que dirigió la Profecía IV.

Como mi amigo Alexander Witt, que luego de años de ser el director de segunda unidad de películas más que top (“Máxima Velocidad”, “Twister”, “Gladiador”, “Daredevil” y “La Maldición de la Perla Negra” ...la lista es interminable, chequéenla en http://www.imdb.com), pudo dirigir su primer film: 2Resident Evil: Apocalipsis”, con Milla Jovovich.

En su última visita para adelantar detalles de “Caleuche” de Jorge Olguín, donde será productora ejecutiva Leonor Varela nos contaba de algunos de sus proyectos. Como la secuela de “Gol!”, donde hace de periodista y una cinta donde hará de esposa de John Leguizamo.

Pero de todas las historias insólitas sobre el tema, una que dscubrí (y que lamentablemente quedó fuera de mi libro) es la de Evelyn Ankers, de la cual poco o nada se sabía por aquí. Una descendiente de ingleses nacida en Valparaíso y que comenzó su carrera modelando, luego actuando en Inglaterra, para pasar más tarde a Hollywood, donde hizo más de 50 películas en los años 30 y 40's.

Fue una de las protagonistas de “El Hombre Lobo”, junto a Lon Chaney Jr. Hizo “El Hijo de Drácula”, “El Fantasma de Frankenstein”, “La Venganza del Hombre Invisible”. Actuó junto a Abbot y Costello, hizo filmes de Sherlock Holmes, otro de Tarzán y una serie de filmes de terror, aventuras y hasta westerns.

Es considerada una de las principales Scream Queen's, o sea una de las "reinas del grito", como se llama a las divas del cine clásico de horror. Fue novia de Glenn Ford y luego se casó con el actor Richard Denning (habitual de la serie “Hawai 5-0”). Se retiró junto a él a Hawai, donde murió de cáncer a mediados de los 80.

Casos como el de Mrs. Ankers, desconocidos para la mayoría del público, hay varios. Como José Bohr, famoso director de filmes como “Uno que ha sido Marino” y “El Gran Circo Chamorro”. Pero también fue protagonista de “Sombras de Gloria”, primer filme hecho en español en Hollywood, cuando la llegada del cine sonoro hizo a la industria filmar una misma película en varios idiomas. Él hizo varias allá y también tuvo un papel protagónico en “Rogue of the Rio Grande” (1930), junto a Myrna Loy.

Christina Montt, era una señorita de la sociedad chilena nacida en 1895, que emigró a Los Ángeles y se hizo amiga de grandes figuras de esos tiempos en Hollywood. Apareció en unos 10 filmes, entre 1924 y 1938, la mayoría en papelitos muy pequeños. Fue la Infanta de España en “The Sea Hawk”, de Frank Lloyd; hizo de "la señorita González" en “The Rose of the Golden West”, con Mary Astor; fue "Suzie" en “Madam X”, de Sam Wood y apareció en “Suez”, con Tyrone Power y Loretta Young.

Un caso parecido es el de Lucio Villegas, nacido en la ahora cinematográfica ciudad de Lota, el 25 de febrero, de 1883; y fallecido el 20 de julio de 1968, en Los Ángeles, Estados Unidos. Apareció en más de 40 películas hechas en Estados Unidos.

Al igual que Christina Montt, tuvo también roles breves (la mayoría no acreditados), en producciones en inglés, algunas tan famosas como “La Novia de Frankenstein”, de James Whale, protagonizada por Boris Karloff; “Solo los Ángeles tienen Ala”s, de Howard Hawks, protagonizada por Cary Grant; “La Marca del Zorro”, con Tyrone Power y en la comedia musical “The Devil on Horseback”, donde tenía un papel mucho más protagónico, un señor que aparece en los créditos como Del Campo, que no es otro que el chileno Francisco Flores del Campo, el mismo de”La Pérgola de las Flores”.

Ah, y el señor de la “Profecía IV” se llama Jorge Montesi. Este filme no tiene mucho que ver con la trilogía original, se hizo como telefilme, pero en Chile se dio en cine. Montesi ha hecho una larga carrera en Estados Unidos, dirigiendo sobre todo series de TV, como “Comando Especial”, “Highlander”, “Martes 13”, “Kung Fu: el Regreso”, “Policía de Nueva York”, “Relic Hunter”, “Andrómeda y “Mutant X”, entre muchas otras. También dirigió “Queen of Swords” (inédita en Chile), una serie tipo “El Zorro”, pero femenina, donde Paulina Gálvez (la misma de “Sub-Terra”) era la ayudante de la protagonista.

martes, febrero 07, 2006

Y DALE CON LOS FANTASMAS

















Nadie puede. Acaban de poner en el sitio de "Terra" una galería con supuestas fotos de fantasmas. Todo bien, igual el tema es divertido. Pero dan por verdaderas un montón de fotos, de las cuales no vale la pena ponerse a averiguar si es verdad que fueron analizadas, etc. Es típico de los sitios de internet poner galerías con fotos de sucesos extraños, como extraterrestres, etc.

Pero lo que nadie puede, es seguir insistiendo con la historia del supuesto "fantasma" de la película "Tres hombres y un bebé". Aparte de vieja, la historia es archi conocida como uno de los inventos más chantas de historias de supuestos fantasmas. Bueno, hay que reconocer que en su momento hasta en "El Mercurio" picaron con el mito urbano.

Se hablaba, mínimo, de algo extraordinario e inexplicable. La imagen de un niño que nadie habría visto en el momento del rodaje, aparecía misteriosamente en una escena. Se echó a correr la leyenda de que era el hijo de los dueños de la casa arrendada para la filmación. Un niño que se habría suicidado. Y que los padres se dieron cuenta años después al ver la película (que no habían visto al tiempo de su estreno por que aparecía su casa y eso era muy doloroso) y bla bla bla...

Y en Terra en febrero del 2006, siguen poniendo la misma lesera. No hay salud. La película NO se filmó en ninguna casa ni nada. Fue en un estudio en Canadá. Y no hay nada sobrenatural, ni siquiera misterioso. Por favor. Simplemente se trata de un subplot de la trama que quedó fuera de la edición final. Según recordarán los que hayan visto la película, el personaje de Ted Danson era actor. En una parte de la historia (que después se sacó del montaje final), el hacía un comercial de comida para perros vestido de frac. Y es una figura de cartón con ese anuncio lo que tiene en su casa al lado de la ventana. Y eso es todo. Todo lo otro es cuento. Lo fantástico es la cantidad de gente que agarró papa y que tantos años después se siga con la misma lesera.

En las fotos aparece la típica imágen del supuesto "fantasma". Pero además hay otros fotos más de la secuencia descartada, donde se ve con detalle la figura de cartón de tamaño natural de Ted Danson en traje de etiqueta.

Para más detalles:
http://www.snopes.com/movies/films/3menbaby.htm
http://charlatanes.blogspot.com/2004/04/ocultistas-necios-nubes-lenticulares-y.html

Eso sería.

lunes, febrero 06, 2006

AMOR A LA MALA








Si el cine nos dice cosas sobre nosotros mismos, ¿qué nos dice sobre nuestra vida sexual? El cine chileno da cuenta un erotismo oculto, oscuro, problemático, poco gozoso, ilegítimo y marginal. Siempre interesará a los realizadores y atraerá al público, pero lo que refleja de nosotros mismos deja mucho que desear.

"Amor a la mala: Sexo en el cine chileno" es el título del trabajo resultante de una idea que me ronda desde hace años. Pasó de artícul o periodístico a capítulo de un libro que nunca escribí y que derivó en este documental realizado en conjunto a Alfredo Silva y los amigos de Urbanart (www.urbanart.cl).

A través de más de una veintena de entrevistas a realizadores y actores, y una selección de escenas de diversas películas nacionales, este trabajo pretende dar cuenta de cómo el imaginario del audiovisual chileno ha abordado el tema del erotismo y la sexualidad.

No se trata de las anécdotas del rodaje, que se han vuelto un lugar común en los medios al tratar el tema (¿fue difícil rodar tal escena? ¿fue complicado desnudarse en tal otra?), sino de acercarse desde una perspectiva sociológica a las motivaciones detrás de una determinada forma de mostrar la sexualidad en las películas chilenas. Y si esto tiene o no, relación con la conducta erótica de nuestra sociedad.

Desde la mirada ingenua del romanticismo del cine mudo chileno hasta los años sesenta. La creciente aparición del tema en el cine de los últimos treinta años, terminando con el “boom” del último periodo, con hitos como "El chacotero sentomental" y las dos películas del año 2003 anunciadas como “eróticas” (“Sexo con Amor” y “Los Debutantes”), hasta la más reciente "En la cama".

Este documental pretende, por una parte, acercarse de una manera diferente al cine chileno, en especial al más reciente, y al trabajo de sus realizadores. Y además, a través de una temática de interés general, dar cuenta del creciente progreso del cine chileno actual y al mismo tiempo, propiciar la discusión de un tema que sigue siendo tabú en ciertos ámbitos de nuestra sociedad.

En el documental aparecen Marcela Osorio, Gloria Laso, Shlomit Baytelman, Leonor Varela, Lorene Prieto, Tamara Acosta, Mariana Loyola, Patricia López, Blanca Lewin, Antonella Ríos, Adela Secall, Manuela Martelli, Daniel Muñoz, Benjamín Vicuña, Néstor Cantillana, Boris Quercia, Cristián Galaz, Silvio Caiozzi, Gonzalo Justiniano, Ricardo Larraín, Andrés Wood, Pepe Maldonado, entre otros. Todos ellos hablan de sus películas, del erotismo en el cine nacional y de los rollos de los chilenos con el sexo.

Pronto. En algún cine por ahí.

LEBU FILM FESTIVAL


Lebu. A dos horas de Conce. Ahí se realiza uno de los festivales de cines más locos del mundo. Sin duda. Más de mil personas dentro de una caverna natural viendo películas chilenas a la orilla del mar. La cagó. La experiencia es loquísima. Lebu es una localidad pequeña, minera, no tiene cine por supuesto. Así que es la gran oportunidad para la gente de ver películas chilenas del último año.
Me habían hablado del festival. Jorge Olguín, por ejemplo, que mostró "Sangre eterna" con murciélagos de verdad rondando. Todo se debe al esfuerzo y la locura de Claudia Pino, que es de allá, estudió cine y concretó un sueño creando este festival que va en su sexta versión y ya tiene carácter latinoamericano e invitados internacionales.
Claro, yo que ando con mala racha sufrí un robo bajándome del tren en Conce. En fin. Estoy chato con el tema, pero perdí muchas cosas. Pero gané otras también con el viaje. La gente: la raja. Eramos un lote en una cabaña junto al mar. Asados hasta tarde, buena conversa y hasta proyectos.
Bonita experiencia.
Grande Lebu.

lunes, diciembre 26, 2005

SE VIENE MARTIN




MARTIN es un proyecto.
Ronda desde hace tiempo. Pero ahora, gracias a la colaboración de mi socia y el gentil auspicio del Fondo de Fomento Audiovisual, el guión se hará realidad.
Así es. Sacamos un Fondo para el desarrollo de un guión de largometraje de ficción.

La idea parece simple. Va más o menos así: Adaptar el clásico de Alberto Blest Gana, "Martín Rivas", que debe ser una de las obras de ficción más populares y más presentes en la memoria colectiva nacional, y ambientarlo en los años 80.

MARTIN es un joven del norte, que luego de perder a su padre, se viene a vivir a Santiago para estudiar Derecho y hacer poder sacar adelante a su familia. Corren mediados de los 80, y sus intenciones de dedicarse sólo a estudiar, se verán alteradas.
Primero, por conocer a Leonor, una joven estudiante de periodismo, hija de un viejo amigo de su padre que lo ayudó a entrar a la Universidad.
Y luego, por su amistad con Rafael, un joven algo mayor, que está metido en el movimiento estudiantil, y que terminará involucrando a Martín mucho más de lo que nunca imaginó.

Hay una adaptación que mantiene las ideas centrales de la novela. Me gusta la idea de que hay cosas que no han cambiado. Que existían en 1850, en 1985 y ahora también. El arribismo, las diferencias sociales, las dificultades de un amor entre clases sociales distintas (sí, claes sociales, que susto, todavía existen), la necesidad o inevitabilidad del compromiso, la adaptación, el idealismo. En fin.

Eso es. Hay mucho que hacer todavía.

MARTIN : "Hay cosas por las que vale la pena luchar"...