viernes, septiembre 15, 2006

CINE CHILENO FOR EXPORT

Uno de los pasos pendientes del actual proceso que vive en cine chileno, es poder vender nuestras historias al exterior. El mercado interno no alcanza. Las películas no se financian en su exhibición en Chile. Menos las películas de más 500 mil dólares, cifra que según dice el productor Adrián Solar, es “el umbral del dolor del cine chileno”.
La cosa es clara: hay que poder exportar cine chileno. Un primer paso es salir a los festivales, que por se logran contactos de distribución. En especial en los mercados internacionales que se hacen en forma simultánea. En el último festival de Cannes, Chile por primera vez iba con comitiva oficial. A buscar negocios. Veremos si fructifican.
Pero para muchos el tema de exportar nuestro cine, más allá de los festivales, los contactos, las políticas gubernamentales, el nivel de calidad (que técnicamente está a la par con la mayoría de las cinematografías emergentes), tiene que ver con la temática. Qué películas son las que se pueden vender afuera.
Hay algunos que todavía creen que haciendo películas como los gringos se les van a abrir las puertas de Hollywood. Un caso reciente grafica lo errado de esa concepción de las cosas
Gonzalo Lira, escritor, se hizo famoso cuando consiguió un millón de dólares con una editorial norteamericana por su novela “Counterparts”. Tras volver de EE.UU., donde decía haber conocido desde dentro la industria del cine norteamericano (trabajando en revisar guiones, etc.), quiso hacer un experimento local al que llamó Películas Metropolitanas. Hacer films comerciales, a lo gringo, romper la taquilla acá y salir al extranjero. Consiguió varios millones de empresarios nacionales a través de una oficina de inversionistas. Se gastó más de un millón de dólares en su primer proyecto: “Secuestro”, dirigida por él mismo. Y fue un sonado fracaso. Hizo poco más de 40 mil espectadores cuando proyectaba más de un millón. Y su idea de usar un lenguaje neutro, situaciones “universales” reconocibles (una historia de un secuestro express) y esquema de película estadounidense (thriller con personajes esquemáticos, supuesto glamour, acción y persecuciones), demostró ser un fiasco. El proyecto entero se cayó a pedazos.
Es que por ahí no va la cosa. No se puede competir tratando de copiar lo que no somos y sin tener los medios para hacerlo. Quizás la cosa vaya por otro lado. Por contar historias simples, nuestras, pero de una manera tal y logrando la emoción suficiente para hacerlas de interés internacional. O quizás no haya nada que hacer, porque simplemente el monopolio de Holywood no nos deja espacio en el mercado.
El espacio se hace corto y el tema da para largo. Habrá que seguir reflexionando entre todos, para que nos sigamos pegando más “lirazos”.

Daniel Olave M.

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